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Roberto Rodríguez Editor |
¿Qué pasó? ¿Comunicadores sin comunicación? Entiendo que hay un problema serio con eso del boulevard de mi pueblo Tamboril y la concurrencia que se da cita allí, la que –de acuerdo a lo denunciado-- en los más de los casos tiene un comportamiento de mal gusto, ruidoso y fuera de control. Propio de antisociales.
Igual se conoce de
la presencia de individuos de otros pueblos vecinos que aportan nada para que
lo que se supone es una obra para el disfrute familiar en el marco de las
buenas costumbres cumpla con su cometido.
Las quejas son suficientes y abundantes para
que el propio alcalde haya tomado ya en sus manos la situación y tratar de
poner el orden haciéndose asistir de las instituciones que sean necesarias, e
imponiendo medidas como la de limitar el horario, tanto en los días de trabajo
como los fines de semana.
Una obra diseñada
para el sano esparcimiento, no puede permitirse que se convierta en una
intolerable fuente de caos y el desorden social. Son muchos los vecinos del
área con los que he conversado, y la queja es la misma. Tanta gente no puede
estar equivocada.
El alcalde tiene la
responsabilidad de asumir la situación, antes de que esta derive en una
tragedia, de la que puede estar seguro será acusado y responsabilizado.
No puede el alcalde
Anyolino Germosén pretender que una buena obra como la del Bulevard, revierta
el propósito que la motivó, a causa y en nombre de un clientelismo político y
un populismo que resultan de alto riesgo.
No se puede permitir
que continúe convirtiendo a Tamboril en un pandemónium. Incluso, la información
que tengo es que hay vecinos que ya se han mudado y otros están en el mismo
camino. Nadie puede ni debe ser condenado a abandonar el fuero de su hogar
familiar en nombre de una mal manejada política de recreo y sano esparcimiento que
se supone debe ser para el disfrute e intercambio social y cultural como se presume es un bulevard.

Si las cosas son
como se dicen, estamos en presencia de un acto de convocatoria al bandolerismo y
libertinaje que no creo que pueda hacerle gracias a ningún tamborileño que ame
a su pueblo. Pero aún más, peor sería si esta convocatoria tiene motivaciones políticas,
porque entonces sí es verdad que nos hemos jodidos y se habrá jodido todo.
Los comunicadores
que han incurrido en esta acción temeraria, deberían reflexionar pensando más
en el colectivo de tamboril que permitir que los empujen las pasiones políticas.
Se impone la comunicación de dos vías para que en todo esto haya un solo
ganador, nuestro querido pueblo: Tamboril. Se impone el diálogo y, hasta la mediación
si fuese necesaria, o cual que sea la vía para devolver la armonía y
tranquilidad a la comunidad. Estamos a tiempo para que ganemos todos.
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