martes, 10 de enero de 2012

Ellos, los muchachos…

Elsa Pena Nadal*

A muy temprana edad todos, y algunos siendo aún casi niños, dejaron atrás la comodidad de sus hogares y de su vida de pequeños burgueses,  la que les garantizaba entre muchas otras cosas, poder cursar sus estudios universitarios y adquirir una profesión y/o heredar el negocio de sus padres; casarse y formar una familia, criar a sus hijos y consentir a sus nietos; viajar dentro y fuera del país;  en fin, vivir como cualquier ciudadano común que puede circular por donde le plazca durante el día o de noche; sin ocultar su nombre ni su identidad. 
Ellos, los muchachos, no podían hacer una vida ni medianamente normal. Es mas, apenas se alimentaban lo necesario porque vivían en un solo sobresalto: cambiando de vivienda y de identidad; “durmiendo  con un ojo abierto y otro cerrado” y con el dedo tocando al gatillo. Hacerse un chequeo medico o dental y hasta comprarse un par de zapatos en una tienda, era toda una odisea. 
La mayor parte del tiempo todos estos jóvenes revolucionarios, hombres y mujeres casi por igual, la pasaban separados de su familia,  sin ver crecer a sus hijos y en algunos casos, sin poder asistir al velatorio de alguno de sus progenitores, o de algún compañero asesinado, en cuyo entierro ocurrían nuevas muertes a manos de la policía, pues la población indignada, hacía de aquellos entierros, verdaderas manifestaciones de protesta contra el régimen balaguerista. 
Ellos y ellas, habían renunciado a todas las comodidades y a todas sus posibilidades, optando por el logro de un objetivo común: la toma del poder político para instaurar un régimen de justicia social en beneficio de la mayoría del pueblo dominicano; la cual,-- al igual que hoy--, vivía en condiciones de miseria, abandono y olvido por parte de los gobiernos de facto de Joaquín Balaguer. 
Ellos, los muchachos, no  procuraron ni se interesaron en engancharse a los partidos políticos tradicionales para convertirse en presidentes, diputados o senadores o en funcionarios gubernamentales; ni participaban en elecciones ni ponían a sus partidos de izquierda al servicio de los partidos tradicionales, como se estila en la actualidad.  
Estos compañeros  no buscaban fortuna personal ni reconocimiento individual ni ascenso social;  aunque poseían las capacidades, las potencialidades y las posibilidades para hacer realidad dichas aspiraciones. Y recibieron ofertas para tales fines. Pero no pensaban en ellos mismos, pensaban en la colectividad, en el bien común. No había precio posible que les pagara la deserción de las filas de la revolución. 
Ellos, los muchachos, atesoraron sus ideales, y cual semillas de libertad las cuidaron con dedicación y esmero y las regaron con sacrificio, sudor y lágrimas y al final hasta con su propia sangre, tal como regó Dios  nuestra redención, y como tantos  otros que antes y después de ellos, desde la época de la colonia hasta nuestros días, han dado su vida y su sangre en beneficio de los demás. Era un trabajo de esfuerzo perseverante, a tiempo completo, sin remuneración ni vacaciones; un ejercicio de fe y esperanza con la mira puesta en una Patria libre, soberana, independiente, prospera y feliz. 
 “Los muchachos” son Amaury German Aristy, Ulises Cerón Polanco, Virgilio Perdomo Pérez y Bienvenido Leal Prandy, (La Chuta), caídos un 12 de enero, hace ya 40 años en un combate desigual que los cubrió  de gloria y ridiculizo a sus oponentes, quienes  descargaron en sus cuerpos, ya exánimes,  toda su saña  y  cobardía. 
Y es que la del 12 de Enero fue la madre de las batallas, por el valor demostrado por esos  cuatro compañeros--que ya se habían enfrentado en abril a las fuerzas invasoras norteamericanas -- y que en esta ocasión  se batían contra una fuerza descomunal,  desproporcionada hasta el ridículo; aunque eso si, comandada por una batería de generales, coroneles y mandos medios que asistían expectantes y cautelosos,  a la que estaba llamada a ser la primera y mas importante guerra que habrían de ganar en toda su carrera militar; toda vez que la guerra de Abril la perdieron vergonzosamente, de un pueblo casi desarmado y de un puñado de valientes y patriotas militares. Todos sabemos que estaban derrotados cuando pidieron el apoyo de los marines norteamericanos y de la OEA, apostados  bien cerquita de nuestras aguas territoriales. 
Estos muchachos dieron la batalla final aquel 12 de enero de 1972 y lo hicieron tras recoger las  banderas y los fusiles de esos otros muchachos, sus ex compañeros de la izquierda revolucionaria, tambien caídos a destiempo: Amin, Otto, Homero, El Moreno, Orlando Mazara, Luis De Pena, Henry Segarra, Guido Gil, Ramón Emilio Mejia (Pichirilo), Roberto Solano, Guillermo Rubirosa,  Flavio Suero, Rafael Guillen, Oscar Santana,  y  tantos otros, civiles y militares. 
Después de Amaury y sus compañeros caerían otros, no tan “muchachos” pero igual de valerosos: Francisco Alberto Caamaño Deñó y sus compañeros  Heberto Lalane José,  Alfredo Pérez Vargas, Ramón Euclides Holguín Marte y Juan Ramón Payero Ulloa; además,  Gregorio García Castro, Orlando Martínez y Narciso González. 
El doctor Joaquín Balaguer,-- declarado anteriormente Padre de la democracia por el gobierno del PRD—mas adelante y muy quebrantado de salud, y por su encono en contra del doctor José Francisco Peña Gómez y de Álvarez Bogart, regalaría en bandeja de plata el poder al Partido de la Liberación Dominicana.  
El PLD, una vez en el poder, trataría entonces de, primero, “reivindicar” a Balaguer, su aliado reformista,  pasando después a tasar a sus dirigentes como cabezas de ganado, comprándolos y mimetizándolos dentro  de la administración publica,  aniquilando así al PRSC, que ya dejo de ser la tercera fuerza política  de esta democracia clientelista y nada representativa que nos gastamos. 
Y es así como, un buen grupo de funcionarios del PLD y del gobierno peledeista,--con honrosas excepciones--pasa a superar con creces a los reformistas, en el latrocinio, corrupción y enriquecimiento ilícito; gobernando de espaldas a los intereses ciudadanos; endeudando al país de una forma escandalosa; desencadenando una miseria y una descomposición social y moral nunca antes vista en este país, con una gran perdida de valores;  falta de institucionalidad donde impera la ley del “sálvese quien pueda”; llenando a buena parte de la población de frustración y desesperanza, y llevando al país a ocupar los mas bajos índices  en todos los indicadores del desarrollo social latinoamericano.
Ahora, durante estos doce años morados, los muertos no han salido de las filas de la oposición política. Estos caen  por centenares en “intercambios de disparos” a manos de la policía en nuestros barrios miseriosos y de las bandas de narcotraficantes y de sus sicarios; del femicidio, agravado en parte por la crisis económica en los hogares; de los abortados viajes ilegales en yola; de la carencia de salud publica  y del hambre y la secuela de enfermedades que esta acarrea.  
Y como si todo esto fuera poco, vemos en esta campaña electoral a perredeístas y peledeístas, engullir apurados, las últimas  migajas sueltas del reformismo. Y paralelamente, al partido en el poder continuando en su callada labor de implementar todas las truquimañerias de los fraudes electorales aprendidas del reformismo, con miras a perpetuarse en el poder e “institucionalizar” otra dictadura para de esta manera continuar sirviéndose del pueblo con la cuchara del partido.  
Aún así, cuarenta años después y ante este 12 de enero, mantengo la certeza de que ni una sola gota de la sangre de esos muchachos ha sido derramada en vano; que ningún sacrificio suyo y de sus familiares fue inútil,  pues quedan en nuestro país y residiendo en el exterior,  muchos dominicanos y dominicanas de valía, llenos de esperanza y de nobles ideales, los que, como guardianes de la memoria  histórica y soldados de la vergüenza,  harán germinar las semillas por ellos sembradas y cuidaran de sus brotes.  
Finalmente, me despido recreando aquel grito de los muchachos, cargado de inocencia y de sueños, de temeridad y valentía, de ideales y esperanza: ¡Hasta la Victoria siempre, compañeros! ¡Patria o muerte, Venceremos!
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*elsapenanadal@hotmail.com

Racismos, incendios y dictaduras

Tito Tricot

 Los senderos de la memoria son inextricables, como el canto de los búhos en las sombrías noches de invierno. No se sabe de dónde viene y tampoco hacia dónde se dirige aquel ulular oscuro y melancólico que parece buscar compañía, pero – en realidad – sólo esconde los misterios del universo en la caverna del olvido. Porque, los humanos no entienden la memoria sin el olvido y aquellos en el poder se encargan de tanto en tanto de recordarnos que es mejor olvidar que develar los secretos de la historia que son sus propios secretos. Terribles y feroces son, como el miedo a que se descubran y redescubran, escriban y re-escriban los racismos, incendios y dictaduras de las clases dominantes que de tanto ocultarlos han terminado por hacer creer a muchos que jamás existieron. Pero, a pesar de oligarcas de antiguo o nuevo signo, en el barco de la memoria siempre viajan marineros irreductibles que guardan en ánforas de plata recuerdos dolorosos de la barbarie de aquellos que dicen haber construido la república en nombre de la civilización o que, un siglo después, claman haber restaurado la democracia en nuestro país, instalando sólo un régimen militar y no una dictadura. Son los mismos que llaman terroristas a los mapuche mientras los asesinan a balazos.

Pero digamos las cosas por su nombre: aquí no hay nada nuevo. Basta con hurgar la superficie de nuestra historia para exhumar aquello que se ha pretendido esconder por vergüenza o descaro. Entre ellos, el racismo entronizado en las elites chilenas que es de larga data y que se ha transformado en ideología y en política pública desde los orígenes de la república que, por lo demás, nada tuvo de democrática. Sin embargo, tuvo un parlamento elitista, excluyente y oligárquico que permitía que un connotado intelectual y político, como lo fue Benjamín Vicuña Mackenna, declarara, refiriéndose a los mapuche, que el indio no era “…sino un bruto indomable, enemigo de la civilización porque sólo adora todos los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones que constituye la vida del salvaje…”. Aunque tenía la delicadeza de señalar que “la conquista no quiere decir bajo ningún concepto exterminio; y que bien puede subyugarse a los indígenas sin matarlos”. El objetivo, sin duda, era apropiarse de territorio mapuche para – como planteaba claramente el Diario El Mercurio en 1859 – “formar de las dos partes separadas de nuestra República un complejo ligado; se trata de abrir un manantial inagotable de nuevos recursos en agricultura y minería; nuevos caminos para el comercio en ríos navegables y pasos fácilmente accesibles sobre las cordilleras de los Andes…en fin, se trata del triunfo de la civilización sobre la barbarie, de la humanidad sobre la bestialidad”.

Indios Mpuche víctimas de la represión oficial chilena.
Ni para Vicuña Mackenna ni para El Mercurio importaban los mapuche, por el contrario, constituían un estorbo para lo que se consideraba el desarrollo y el progreso chilenos. Es lo mismo que acaeció más de un siglo después cuando se fomentó la expansión de la industria forestal en territorio mapuche, acrecentándose el despojo de este pueblo originario, después de todo, como sostuvo Juan Agustín Figueroa, ex ministro de Agricultura de la Concertación, a los mapuche hay que reciclarlos.

Como la basura, suponemos, como desperdicio o limpieza étnica, suponemos, como la limpieza que se hizo con sus tierras para allí instalar colonos extranjeros en el siglo diecinueve, porque el más grande incendio de que se tenga memoria en nuestro país no lo provocaron ni los mapuche ni turistas ni ciudadanos comunes y corrientes, sino que el Estado de Chile. Claro, porque la colonización del sur de Chile fue una política de ocupación impulsada desde el Estado con grandes recursos económicos e institucionales. De hecho, el presidente Manuel Montt designó a Vicente Pérez Rosales como agente de Colonización de Valdivia y Llanquihue y éste último procedió, no sólo a facilitar la llegada de alemanes y otros inmigrantes europeos, sino que a arrasar el bosque nativo, incendiando la selva valdiviana para desbrozar el territorio y hacerla apta para la agricultura y el usufructo de los europeos. Una vez más, no importó que allí habitaran los mapuche quienes, nos imaginamos, contemplaban estupefactos como ardían sus tierras, lugares sagrados y espacios de reproducción cultural.

Los incendios fueron un acto de terrorismo de Estado, como lo fueron las violaciones de los derechos humanos verificados en Chile durante la dictadura militar. Por lo mismo, el cambio que pretende realizar el gobierno en los textos escolares para suprimir el término dictadura por el de régimen militar no es algo inocente. Es un peligroso giro ideológico que busca obliterar la memoria y seguir escondiendo los feroces secretos de las clases dominantes, como siempre lo han hecho. Loreto Fontaine, coordinadora nacional de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación ha sostenido que “el cambio es de índole más general. No se refiere sólo a una palabra sino a enseñar a pensar”. ¿A enseñar a pensar qué? ¿Qué no existieron los torturados, los asesinados, los presos, las mujeres violadas, los desaparecidos? ¿Qué no se vivieron y sobrevivieron 17 años de represión y terror?

Puede que los caminos de la memoria sean sinuosos y que aquellos en el poder intenten de cualquier manera esconder sus secretos, pero en el barco de la memoria siempre viajan marineros irreductibles que conservan en sus vetustos recuerdos la verdad oculta: que el Estado ha provocado más incendios que nadie; que el racismo aflora todo el tiempo, ya sea en la vinculación de los actuales y lamentables incendios en el sur con la causa mapuche – sin prueba alguna – o en la aplicación de la Ley anti-terrorista a los mapuche cuando, simultáneamente, se pretende blanquear la historia reciente eliminando por decreto a una dictadura terrorista de las aulas de clase. Si hay que hablar de racismos, incendios y dictaduras, hay que decir las cosas por su nombre.
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*Dr. Tito Tricot es sociólogo, director del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe (CEALC), Chile.

lunes, 9 de enero de 2012

Los verdugos asaltan la memoria

El ser humano no puede renunciar nunca a los sueños
Hamlet Hermann

Herodoto decía que se investiga y escribe el pasado para que la memoria histórica no llegue a desvanecerse con el tiempo. Debemos cuidar como la niña de los ojos el recuerdo de los hechos y de las personas que forjaron lo mejor.  
Eso evitaría que se ocultaran las grandes y maravillosas hazañas que extraordinarios personajes labraron con su sangre. El único deber del historiador es narrar los hechos con la verdad y nada más que la verdad. La historia no busca lo fabuloso como si fuera novela. Reúne información y la ofrece para dejar a la posteridad un relato de hechos verídicos. Estarán allí disponibles en el porvenir para que, en el caso de que sobrevengan acontecimientos parecidos, se pueda, viendo los hechos pasados, proceder con acierto en los presentes.

Presidente Allende acompañado del
general traidor Augusto Pinochet
Manipular los hechos y deformar a los protagonistas para proteger al poder corrompido de la política, es aberrante. En Chile presenciamos cómo el Ministerio de Educación cambió en los textos escolares la expresión “dictadura militar” por la de “régimen militar” para referirse a la pasada tiranía de Augusto Pinochet. El cambio fue propuesto por la Presidencia de la República y aprobado por el Consejo Nacional de Educación. Esta actitud nos ayuda a recordar que la derecha chilena, que ahora regresó al poder con el presidente Sebastián Piñera a la cabeza, fue el sostén ideológico de la dictadura más criminal que conoce el continente. Aquel crimen de lesa patria se inició el 11 de septiembre de 1973 tras derrocar al gobierno del presidente mártir Salvador Allende. La dictadura dejaría un saldo de más de tres mil víctimas, entre muertos y desaparecidos que no pueden ser maquillados con juegos de palabras ni siquiera por sus verdugos. 
Esta semana, los dominicanos recordaremos el sacrificio de cuatro compañeros asesinados cuarenta años atrás por las fuerzas represivas de Joaquín Balaguer. Hoy, al igual que en Chile, algunos quieren exculpar de esos crímenes a Balaguer, así como a los Generales y demás esbirros, como si no hubiera sido el verdugo de aquellos revolucionarios. Evidentemente, el enemigo hizo mucho desde entonces en la forma de guerra psicológica para tratar de excluirse de responsabilidad por esos asesinatos. Encontraron siempre la colaboración de algunos renegados de la izquierda que optaron cobardemente por llamar enemigo al aliado para confundir al pueblo haciendo uso de la infamia: encubriendo al verdadero enemigo.
El 12 de enero de 1972. Amaury Germán Aristy,
Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido
Leal Prandy (La Chuta).
La historia no debe falsificarse ni siquiera por patriotismo, menos aún para proteger reputaciones propias o ajenas, ni para ocultar traiciones y cobardías. Los que participamos en hechos trascendentales de nuestra historia tenemos que convertirnos, obligatoriamente, en guardianes de los recuerdos fidedignos de entonces. Cada fuente de datos tiene que ser revisada mediante un examen de la sinceridad del contenido, un análisis crítico de su exactitud, una verificación cuidadosa de los testimonios y una crítica profunda de la interpretación que hace de los hechos quien los cuenta.

La verdad histórica hay que repetirla una vez, diez veces, mil veces, un millón de veces si es que queremos que se difunda, si es que queremos que se conozca, si es que queremos que se comprenda. Por eso no podemos temerle a la verdad. Hay algo esencial en los compañeros que fueron asesinados por el gobierno de Joaquín Balaguer. Algo que puede mucho más que cualquier otro resorte ideológico. Este factor fue la propia vergüenza de esos hombres que nunca se dieron por vencidos. Cuando parecía que nada les quedaba en su arsenal de ideas revolucionarias, siempre les quedó un montón de vergüenza.
Alguien pudo haber pensado que la causa por la que lucharon esos compañeros era un sueño. Y estaban en lo cierto. Su sueño era tan justo que si un día creyeron incluso que era simplemente una utopía, optaron por estar junto a esa utopía hasta el final, por ser la más hermosa y la más justa. Luchar por una utopía es en parte ayudar a construirla. El ser humano no puede renunciar nunca a los sueños. Nunca puede renunciar a las utopías porque eso sería peor que un acto de rendición de los principios.
Y por esa utopía vendieron caras sus vidas Ulises, Chuta, Virgilio y Amaury.

domingo, 8 de enero de 2012

Golpe de Bolsón al PLD

Entre Usted  y yo

Por Rafael Calderón
La renuncia de la doctora Taína Gautreau del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) tendrá para esa entidad política la misma consecuencia de un golpe de bolsón en una pelea de gallos, la pérdida de un tendón en una carrera de caballos o un recto al mentón con efecto retardado en un combate de boxeo: la carta de la profesional de la medicina y su rechazo a lo que califica como barbarie que cometen desde el gobierno su ex compañeros tiene una contundencia que esa empresa política no asimilará con pies firmes.
A pesar de las diferencias entre gallos, caballos y hombres, son extraordinariamente similares los efectos del golpe de bolsón, la pérdida de un tendón y el recto con acción retardada.
El gallo que recibe un golpe de bolsón no cae fulminado de inmediato: sigue peleando, si el trabero lo deja, hasta que minutos después cae ahogado por su propia sangre. Lo mismo pasa con un caballo en plena carrera, que el instinto lo hace que siga corriendo lastimosamente en tres patas, hasta que el jinete lo detiene. En el caso del boxeador, cuando recibe el golpe de acción retardada antes de caer intenta ripostar, pero termina cayéndose. Si el referí no para la pelea o su entrenador tira la toalla, puede que se levante todavía mareado a recibir más castigo.
Taína Gautreau
El PLD más temprano que tarde se desplomará, como producto del puntazo certero que le dio la dama con historial de respeto ganado desde hace más de 35 años en el partido fundado por Juan Bosch. Sólo hay que ver las reacciones que ha provocado la renuncia de Taína para calibrar la gravedad de la hemorragia provocada por su valiente actitud.
Mire, el licenciado Danilo Medina ha hablado de corrupción dentro de la empresa -así define al PLD de hoy su antiguo dirigente Juan Tomás Olivero-, pero poco caso se le ha hecho a lo dicho por Danilo, aunque éste, para convencer a sus compañeros de partido de que lo apoyaran prometió en Santiago que si llegaba a ser presidente no usaría el cargo para robar. Claro, Danilo hizo la promesa cuando se sentía inseguro si el presidente Leonel Fernández iba a permitir que él ganara la convención peledeista.
El viejo dirigente doctor Euclides Gutiérrez Féliz también ha denunciado varias veces la corrupción en su gobierno, diciendo que muchos de sus compañeros pueden ir a la cárcel, y tampoco a él se le ha hecho caso.
Con Taína la cosa ha sido muy diferente. Los comentarios en torno a su renuncia llenan las redes sociales y las reacciones de sus ex compañeros no han faltado. Monchy Fadul le imploró que no se marchara de la empresa, Danilo se molestó con unos reporteros que le pidieron su opinión en torno a la renuncia. Y Leonel ha escurrido el bulto, como normalmente hace, cuando está pesado.
Pero Olivero, catedrático universitario, señaló que el PLD de hoy es una empresa que maneja Leonel Fernández.  Lo que explicó para sustentar su concepto no tiene desperdicio:  “El PLD es el único partido político en la historia que lo han desmantelado sin tirar un tiro, el único que lo han deshecho sin haber una división, sin haber confrontación”.
Y lo dicho por Joaquín Gerónimo es patético, demostrativo de que el malagradecido no tiene memoria, y de que cree que los demás tampoco la tienen, puesto que en su tentativa para que Taína eche para atrás criticó “la aberrante cultura” del manejo reformista del estado, aberración que al parecer le complace en la posición que tiene en el tren gubernamental, pues no la abandona.
"Llegamos al poder conquistando al partido reformista, pero luego muchos de nosotros fuimos conquistados por aquella aberrante cultura del poder", sostiene Gerónimo en su artículo, en el cual pone a los peledeístas en poses de conquistadores, cuando la realidad fue que Joaquín Balaguer se aprovechó del hambre que tenían para conquistarlo y que les sirvieran para evitar que Jacinto Peynado tuviera una oportunidad, aunque fuera mínima, de alcanzar el poder frente al doctor José Francisco Peña Gómez.

Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana.




martes, 3 de enero de 2012

Los morados celan a Patria con un calvo

Carlos Dipré
El favor más grande que podría recibir un hombre que indebidamente se enamora de una mujer ajena, es que el marido de la dama pretendida por este atrevido hombre, a cada momento cuando sufre su ataque de celos lo mencione. Esa sería su mejor promoción para hacerse popular en el gusto de la mujer que desea, sin pagar este un solo centavo por ese servicio.
Es lo que ahora se da en el país en torno a la Patria, una mujer mal amada. Nunca en mi vida de músico que he ido caminando de un lugar para otro, lo había visto. Los oficialistas, con su cabellera hermosa y con todo el dinero del mundo para lucirla, están celando a la República con un calvo. Nunca, pero nunca en el amor, un calvo fue motivo de tanto miedo. El que cela a su mujer con un calvo, debe estar mirando realidades, no visiones. Porque es algo raro, no muy visto.
Pero los motivos deben ser libres como el miedo. Porque cada quien debe saber por qué tiene miedo. Porque lo malo de los celos no es que se lleven, sino las ofensas, los daños que podamos causarnos o causar con ellos. Si los celosos entienden que ni las mujeres ni los pueblos pueden ser un objeto, entonces sus celos son inofensivos y a nadie deben molestarles que estos caprichosos los lleven.
Lo malo es, que los oficialistas cuando alguien les critica para decirles que su gobierno ha sido el más corrupto en toda nuestra historia, ellos en vez de salir en defensa de su inocencia, asumen el insulto en un dime y te digo. La frase mágica de los morados para repeler lo de corruptos que viene de sus críticos, es decirles a la gente: “¡Y tú de Hipólito!” como el hombre celoso, que si la mujer lo desprecia por su mal comportamiento, inventa que la mujer tiene otro hombre. Para no aceptar la realidad de sus maltratos contra ella.
No asumen que la gente tiene cerebro para pensar, ojos para ver y oídos para escuchar. Los inmaculados de la estrella amarilla expresan con su comportamiento, que si alguien los critica, no es porque tenga razón, sino porque está con el calvo. Y el de Gurabo que no tiene tanto dinero como ellos para gastar, se muere de alegría, porque él pensará con razón, que si le van a sumar todos los que están en desacuerdo con el gobierno, él ganaría de calle sin contar con los recursos que tienen ellos, porque el 90% de la gente asume que el gobierno es muy corrupto.
Pero sigo creyendo que los políticos en el poder deben tener en su programa de gobierno, y escrito con letras rojas y grandes, una visita periódica al psiquiatra porque ya cuando están arriba se ponen loquitos viejos. El candidato de los oficialistas, dice: “Arreglar lo que está mal y seguir lo que está bien”.
Pero por favor candidato de la cabellera y el dinero, díganos cuales vainitas son las que están bien y cuáles son las que están mal, para que quienes los critiquen sepan qué criticarles y qué no criticar. Porque ustedes se ofenden por todas, e insultan por todas. Al pueblo le gustaría ver que cuando a ustedes les critiquen las malas, por lo menos usted un día digan “Si, es cierto, esa está mal y yo la arreglaré”. ¡Qué bello fuera!, pero en cambio ustedes se han dedicado a ser abogado de las malas. ¿Será porque ese huevo quiere sal?
Por lo que ya vemos, si en el mes de marzo las encuestas no favorecen a los dueños del país, debemos prepararnos, porque algunos de ellos debe estar ideando ponerles pañoletas moradas a los fusiles de los guardias. Como hizo Balaguer con los pañuelos rojos en los fusiles de los militares en las elecciones del 1974 y 1978, pero además les montó a los uniformados un canto que decía “Nosotros ganamos con votos o con botas”. Este canto lo repetían en todos los mítines del Doctor.
Porque Balaguer era listo y listillo. Él entendía que la oposición en su mayoría, le tenía un miedo a su gobierno que se orinaba, menos Peña Gomes.
Para Balaguer era más barato y menos comprometedor que la oposición se retirara, que hacerle un fraude que lo desacreditaba más de lo que ya estaba. Para eso hacia el truco con los guardias para meter terror, para que Don Juan dijera lo que siempre decía, que las elecciones iban a ser “un matadero”, y se retiraba.
Pero los guardias de hoy no son los guardias de Balaguer. Los militares del Doctor sólo bailaban bachata de la que hace sudar, pero los uniformados de hoy bailan salsa, tango y hasta la marsellesa si se lo piden. Estos guardias de hoy saben hasta cuando la orquesta está sonando mal porque el director de la banda es un desafinado. Así es que si están contando con repetir la historia del Doctor con el terror, mejor regálenle una peluca al calvo, si el miedo es por la calva.
Sin lugar a duda que la suerte está echada. Ojalá que todas las partes en el concurso entiendan, que a este mundo venimos para irnos de nuevo, y que los pueblos ni las mujeres son mercancías que se les encarga a los más vivos. Todos nacemos en el mismo afán de ser libre, de tener nuestra propia autodeterminación.
Quienes se crean los buenos de la película, que se fijen primero como actúan los protagonistas en la obra. No calumnian, no se roban los dineros públicos, no matan por matar a su prójimo, no construyen sus villas con los dineros de la salud y la educación, no hacen trucos para ganar usando los recursos del Estado comprando cédulas y repartiendo dádivas. El protagonista real no necesita tanto para publicidad, porque los pueblos desde que los ven los distinguen, porque el bien siempre se impone sobre el mal. ¡Revísense como cuando eran pobres!
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domingo, 1 de enero de 2012

República Dominciana una “vejiga inflada con gas letal”

Entre Usted  yo
Por Rafael Calderón*
Estamos ya en la cuenta regresiva hasta el 16 de agosto, fecha en la cual lo que el presidente Leonel Fernández entregará como país a su sucesor es algo así como una “vejiga inflada con gas letal”, y a punto de reventar.
Aclaro que la expresión no es mía. La escuché en un reportaje histórico sobre la crisis económica de 2001 en Argentina, que lamento no haberlo visto completo, porque lo que oí en el fragmento que vi bien puede ser una profecía de a donde es que va a desembocar  nuestra República Dominicana con la acelerada carrera de endeudamiento a que está sometida. Por ello, me animé a usar la frase.
En Argentina, como en República Dominicana en el primer gobierno del doctor Fernández, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recetó la privatización de todas las empresas del estado.  Luego el FMI abrió su cartera de préstamos y en el gobierno de ocho años de Carlos Menem la deuda argentina empezó a inflarse como nunca antes, igualito que como ocurre ahora en Quisqueya.
Así que cuando Menem  entregó el mando a Fernando de la Rúa lo que en realidad le entregó fue la “vejiga” a que hice referencia en el primer párrafo. A De la Rúa no le quedó de otra que seguir cogiendo prestado, pero el FMI tenía sus reglas y sus límites y llegó un momento en que le trancó el juego a los argentinos. Lo que se armó allá, dicho de manera simple, fue la de no te menee, con el pueblo pagando por los platos rotos por sus gobernantes.
La vejiga dominicana está ya muy inflada y de aquí a mayo 20 se agrandará mucho más, porque el gobierno está empeñado en la compra de las elecciones y con seguridad que los $40 mil millones que anunció Leonel que gastará con ese propósito no van a ser suficientes.
Mientras tanto, pensemos en lo que nos espera para ver como es que el país va a ajustar cuentas con los actuales gobernantes, de cuyo enriquecimiento se habla en términos de miles de millones de dólares, cosa que ellos ni se molestan en esconder.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana.
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*Periodista dominicano residente en Nueva York.-

viernes, 30 de diciembre de 2011

En el corazón negro del Ártico

Varias potencias se disputan el control de estos recursos


La temperatura en el océano Ártico aumenta tres veces más rápido que en el resto del planeta y acelera el derretimiento de los casquetes polares de la región, amenazando el ecosistema y la forma de vida de los pobladores de la zona.
Sin embargo, el deshielo ha abierto nuevas rutas marítimas bajo las cuales se hallan sumergidos enormes depósitos de petróleo y gas, además de reservas de oro, diamantes, hierro o níquel que muchas potencias están ávidas de explotar. La pugna por el control de las rutas y de los recursos ha comenzado con numerosas reivindicaciones de soberanía del territorio por parte de los siete países ribereños.
Los yacimientos petrolíferos del Ártico podrían albergar unos 238.000 millones de barriles de crudo, o incluso el doble, según expertos. El planeta consume unos 30.000 millones de barriles al año, según la International Energy Agency. La explotación de estas reservas sería suficiente para cubrir el consumo mundial de petróleo durante 8 años. Contaba el Financial Times que el Ártico podría tener el 13% de las reservas mundiales de petróleo aún no descubiertas.
Además, el Ártico contiene tantas reservas de gas natural como todas las conocidas hasta ahora en Rusia, principal proveedor de Europa, según el Instituto de Investigaciones Geológicas de Estados Unidos.
“El Norte es una nueva frontera, con nuevas riquezas; sabíamos hace tiempo que aquí hay recursos inmensos, pero ahora se aprecian grandes cambios y se abren nuevas oportunidades de negocio”, explica Randy Gillespie, director de investigación del Instituto Marino de Terranova, Canadá. El motivo de la discordia gira ahora en torno a la delimitación de esas fronteras.
Varias potencias se disputan el control de estos recursos, entre las que se encuentran Rusia, Estados Unidos o Canadá, pero también Dinamarca y Noruega. Todas ellas, salvo Rusia, pertenecen a la OTAN, lo que puede abrir conflictos dentro de la alianza. El primer objetivo sería controlar las rutas de paso que atraviesan la región ártica. En septiembre de 2007, la Agencia Europea del Espacio confirmó que la ruta más directa entre los océanos Atlántico y Pacífico a través del legendario Pasaje del Noroeste había quedado abierta por primera vez desde que se comenzó a observar la zona hace 20 años. Esta vía discurre por territorio canadiense, a través de un archipiélago localizado al norte del país. Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia lo consideran aguas internacionales, y Dinamarca una prolongación de Groenlandia. El gobierno de Ottawa se ha apresurado a reclamar la soberanía de la zona, argumentando que se trata de un paso interior. Así, un barco extranjero sólo podría navegar por el Pasaje del Noroeste con el beneplácito de Canadá.
“La dificultad de establecer una propiedad sobre estos territorios estriba en que el Ártico, a diferencia de la Antártida, que es un continente, es un océano helado, sujeto al régimen de las aguas”, apunta Antonio Remiro, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid. Ninguna nación está dispuesta a perder un tren que podría granjearle jugosos beneficios y buscan adjudicarse la soberanía del Ártico mediante medidas de presión. Hace cuatro años, Rusia envió a una expedición de científicos a bordo de dos pequeños batiscafos para explorar el lecho del océano con el objetivo de confirmar la existencia de una vasta cordillera submarina que resultaba ser la prolongación geológica del territorio ruso. Los científicos colocaron una cápsula de titanio con una bandera rusa en su interior, como medida simbólica que advirtiera de que ese pedazo de tierra a 4.200 metros de profundidad les pertenecía. Por otro lado, un portavoz de la OTAN declaró que la organización estaba dispuesta a proteger a los barcos y puertos involucrados en el transporte de petróleo y gas en la zona. La decisión podría enfrentar a los países de la alianza involucrados, o a ésta con Rusia.
Mientras los gobiernos no expresen una voluntad firme por disminuir la dependencia del petróleo y abrir paso a las energías renovables mediante medidas que ratifiquen el compromiso por combatir el cambio climático, como el fracasado protocolo de Kioto o las infructuosas Cumbres del Clima, las grandes potencias continuarán destruyendo el planeta. Y continuará el expolio de regiones vírgenes en busca del preciado oro negro. Hoy por hoy, la lucha por controlar los recursos de la región ártica se antoja como uno de los grandes conflictos geopolíticos del siglo XXI.

Víctor Martínez González

jueves, 29 de diciembre de 2011

Políticas de austeridad contra los derechos humanos

Xavier Caño Tamayo*

En Grecia, los suicidios han aumentado el último año un 40%. Antes de la austeridad que ha arrojado a la pobreza e incertidumbre a millones de personas, Grecia era el país europeo con menor índice de suicidios: 2,8 por cada 10.000 habitantes. Hoy, ese porcentaje se ha doblado y es el más alto de Europa. Deudas que no se pueden pagar, falta de trabajo, temor a perderlo, pobreza… están en el origen de tan brutal aumento. La austeridad mata.
En Barcelona, bajo el paraguas de la austeridad, se ha dado un caso muy significativo. Una mujer de 65 años acude a urgencias de un hospital comarcal a las cinco de la madrugada. Le diagnostican derrame cerebral. La envían a otro hospital con más medios. Pruebas y diagnóstico más preciso: la han de operar ya. Pero el quirófano está cerrado por la austeridad impuesta para ahorrar por el gobierno autónomo catalán. Envían a la mujer a un tercer hospital. Pero los quirófanos están cerrados por la tarde por la misma austeridad presupuestaria. Operarán a la mañana siguiente. Pero por la mañana no disponen de medios suficientes y envían a la mujer con derrame cerebral a un cuarto hospital donde por fin la operan a las once y media de la noche. Cuarenta y tres horas después de haber acudido a urgencias. La mujer muere.
Los recortes presupuestarios para reducir el déficit, la austeridad, tal como ha denunciado la Federación de Defensa de la Sanidad Pública de España, significan supresión de pruebas diagnósticas o largas esperas para las mismas (analíticas, radiológicas, de laboratorio…), así como escandalosas demoras para ser intervenidos quirúrgicamente los pacientes que lo necesitan; cierre de quirófanos, cierre de plantas hospitalarias, reducción de camas, reducción de personal sanitario… Un grave deterioro de la asistencia sanitaria pública. Del derecho a la salud.
Cambiemos de escenario. En una ciudad española hay en la calle una larga cola de hombres y mujeres esperando. Hacen cola ante la sede de una organización asistencial que les dará un paquete con comida para una semana. No son habituales indigentes urbanos ni personas sin techo, tampoco drogadictos ni alcohólicos. Solo personas que han perdido su trabajo. Es la cola de la pobreza. En otras muchas ciudades españolas y europeas, esas colas del hambre han crecido el último año.
Son consecuencias reales de la austeridad a toda costa para reducir los déficits de cuentas públicas. Como también lo es que en Europa se consolide la existencia de 116 millones de pobres; un escandaloso índice del 23%. O que haya más de 22 millones de parados y esa cifra no se reduzca ni un ápice.
La austeridad implacable en la Unión Europea, por ejemplo, supone que en España más de un millón seiscientas mil personas no reciban prestación por desempleo, subsidio ni ayuda alguna: llevan mucho tiempo sin trabajo y ya no tienen derecho a nada. O que aumenten los nuevos pobres, como los denominan Cruz Roja y Cáritas. Personas que no son de familias desestructuradas ni sufren alcoholismo o drogadicción. Personas que han perdido el trabajo, su medio de vida. No pueden alimentarse adecuadamente ni mantener la casa caliente en invierno, tampoco comprar ropa de abrigo ni pagar el alquiler o el recibo de la luz… Nuevos pobres. Según la Organización Mundial de la Salud, la pobreza genera mala salud y muchas más posibilidades de enfermedad y muerte.
Al Capone
Y hablando de los crímenes de inducción a la pobreza, enfermedad y muerte, los Nobel de economía Stiglitz y Akerlof repiten una y otra vez que no saldremos de la crisis si sus causantes no están en la cárcel. Denuncian que los responsables del desastre económico y social ni siquiera han sido investigados por sus tropelías.
Los responsables de la crisis y de imponer austeridad caiga quien caiga son responsables de delitos. Porque perjudican gravemente a millones de personas, violando sus derechos. Por crímenes económicos contra la humanidad. En los países desarrollados, en los emergentes y en los empobrecidos. Porque han consagrado como intocable que el beneficio económico (su beneficio) está por encima de todo. Y todo vale para lograr ese beneficio. Igual que hacían Al Capone, Lucky Luciano, Frank Costello, Bonanno, Meyer Lansky o Albert Anastasia. De la misma calaña.
Es tiempo de empezar a pedir responsabilidad penal a los responsables de la crisis, a sus cómplices y a quienes impiden salir de la misma imponiendo destructoras políticas de austeridad. Porque esa austeridad supone violaciones de derechos. Y las violaciones masivas de derechos humanos son crímenes.
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*Periodista y escritor

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Padres violentos, niños heridos

Carlos Miguélez Monroy


“¡Chuta, carajo, chuta! ¡Niño, ¿Qué no entiendes?! No, hacia allá no, corre hacia el centro… ¡Es que no aprendes, carajo!” “¡Árbitro sinvergüenza, es pa’ matarte, ya verás allá afuera, te vas a ir calientito a tu casa!” “A ver si ya pones a mi hijo a jugar, ¡eh!” “¡Como le vuelvas a gritar a mi hijo te rompo la cara!”
Estas escenas de violencia se reproducen cada fin de semana en los partidos de fútbol infantil y juvenil de distintos países del mundo. Esos padres no saben manejar su frustración y pocas personas se atreven a intervenir en lo que aquéllos consideran su “sagrado derecho” a educar a sus hijos como les dé la gana.
Aunque puede influir el nivel de educación, estas conductas se producen con frecuencia en padres con cierto nivel de educación y posición social, en clubes deportivos privados. La forma de vestir y de comportarse en otros entornos desentona con la bestia en que se transforman cuando sus hijos juegan al fútbol.
Un entorno de inocencia infantil y buenos modales de adultos “educados” se convierte en una olla asfixiante de gritos a los niños, a los árbitros, a los rivales y a otros padres.
Estos energúmenos a los que otros espectadores quisieran estrangular vuelcan su frustración en sus propios hijos. Quieren que hagan lo que ellos no pudieron o no se atrevieron a ser. O peor aún, que sus hijos son una extensión de ellos mismos que refleja lo que son: “triunfadores”, “talentosos”, “fuertes”… proyecciones que se manifiestan en otros ámbitos educativos y del deporte.
Algunos expertos señalan a los padres como la principal causa de violencia en el deporte escolar, el fútbol en especial. Los enfrentamientos generan violencia en los propios niños, que aprenden a ver en un juego un escenario de guerra. Aprenden a considerarlo una amenaza que los obliga a competir en lugar de disfrutar mientras aprenden y compiten con sus adversarios.
En algunos casos sufren traumas y daños a su autoestima difíciles de tratar más adelante en su vida, incluso cuando se convierten en adultos, tienen hijos y repiten los patrones de violencia que aprendieron. Muchos de los energúmenos adultos llevan dentro un niño herido.
La altivez y la soberbia que desarrollan algunos jóvenes deportistas no son sino un mecanismo para defenderse de entornos hostiles. Pero otros jóvenes insultan, golpean y hasta les escupen a sus adversarios para desquitar la violencia que soportaron de sus padres.
No es raro ver a muchos padres gritar: “busca el balón en el centro”, cuando el entrenador le había dicho al niño que lo hiciera por la banda. Esto provoca que el menor se paralice y se confunda. Si hace una cosa, tendrá problemas con el entrenador, que lo quitará del campo; si hace la otra, tendrá a su padre pegándole de gritos durante el camino de vuelta a casa, y probablemente lo avergüence ante el resto de la familia con lo “mal” que jugó. La conducta de muchos padres puede provocar situaciones de violencia con los propios entrenadores, aunque también con los árbitros o con los padres de otros jugadores. En cualquier caso, el niño se convierte en rehén de esa violencia, y sufre en silencio la vergüenza de ser un niño señalado por la conducta de su padre.
Algunos clubes de fútbol juvenil respaldan a los entrenadores para evitar agresiones de los padres y no fomentar su envalentonamiento. A la mínima señal de gritos e insultos, expulsan a los “adultos” de partidos y entrenamientos. Pero al final, son los jóvenes quienes sufren las consecuencias cuando los apartan de partidos y entrenamientos por la insistencia de sus progenitores.
Algunos clubes organizan actividades que favorecen las relaciones entre jugadores, padres y entrenadores. La convivencia se beneficia de estas actividades, pero a veces se mantienen las situaciones de violencia por padres que no pueden o no quieren controlarse. Este fenómeno de padre hooligan se ha extendido a otros deportes e incluso al campo de la educación, lo que pone de manifiesto la necesidad de trabajar con los padres y de reforzar la autoridad de entrenadores y maestros.




lunes, 26 de diciembre de 2011

Leonel como la zorra

Entre Usted  y yo
Por Rafael Calderón

Después de leer la choteada que le dieron a Jorge Subero Isa en la columna De Buena Tinta me llegaron a la mente algunas asociaciones con felinos y depredadores mayores y menores que han sido usadas como metáforas para ponderar el animal político que es el presidente Leonel Fernández.
Mire, son varias:
Ha sido asociado con el león, el mayor depredador de la selva, asociación que le encaja muy bien por el modus vivendi del melenudo y que, dicho de pasada, es la que más le complace, ya que él mismo Leonel suele definirse como el león durante sus campañas.
Ha sido asociado con el camaleón, por su capacidad mimética. Esta asociación, pienso, también lo define muy bien, pues es un verdadero maestro de la simulación y en el principio de su carrera atrapaba con la lengua, algo que hace ahora con dinero.
Ha sido asociado con el tigre, y le encuadra bien la comparación por lo certeros que son los zarpazos que él y los suyos le dan a una economía que sólo los sueros de los préstamos la mantienen con vida.
También ha sido asociado entre los felinos con el gato, el rey del sigilo.
Ha sido asociado con el águila. Es buena la asociación por el tiempo que pasa en el aire, por su extraordinaria visión oportunista y también por sus garras, clavadas en todos los poderes del país.
Ha sido asociado con el buitre. Otra muy buena comparación, pues nadie como él se ha alimentado más y mejor de la carroña política del país.
Y si alguna asociación le faltaba, acaba de ser asociado con la zorra por la columna de Buena Tinta, que lo alabó por la astucia mostrada para romperle el silibín a Subero Isa, quien pensaba que mientras Leonel mandara -por su notable papel en el caso Sun Land- iba a vivir del cuento en la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, puesto en el cual el mandatario acaba de nombrar a su abogado personal Mariano Germán.
Por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana.


Dejen prendida una luz, volveré

José Carlos García Fajardo*


Era un graffiti apresurado sobre una blanca fachada de un pueblo en donde la seguridad se buscaba en la huida. En escaparse y echarse al monte en busca de otras tierras y otros pueblos, en donde vivir en libertad no fuera un acto revolucionario.
Desde tiempos inmemoriales, en nuestro hemisferio, se celebra en estos días el solsticio de invierno. Las noches más largas del año que se vivían en torno al fuego, aguardando la aurora con el astro que sostenía la vida.
Cada cultura y cada mezcla de civilizaciones trataban de acomodar sus tradiciones cambiando nombres, gestos e historias que se rememoraban junto a la lumbre; como se remueven los rescoldos del fuego bajo las cenizas, que permanece y que hay que saber cuidar.
En mi año sabático, al cumplir los 60 años, y 25 de docencia en la universidad, visité muchos pueblos de África en un peregrinar por tierras animadas por tradiciones diversas. Los colonizadores se empeñaron en “clasificarlos” con fronteras inverosímiles en 50 estados. No eran los pueblos ni sus riquezas culturales lo que interesaba a las metrópolis europeas, sino delimitar los espacios para distribuirse las riquezas materiales y humanas para explotarlas, calificándolas de recursos. ¡Cómo si pudiéramos delimitar el cielo, contar las arenas del desierto o recoger a cántaros los océanos! Los límites sólo existen en nuestras mentes.
En el pueblo gueré cambiaron mi nombre por el de Nesemu, que significa “el fuego no se extingue”.
Lo llevamos dentro como luz, calor y vida; pero no deslumbra si sabemos cuidarlo, bajo cenizas, con pequeños hechos combustibles, como si fueran ramas. O resinas, incienso o mirra.
Ese motor de nuestro vivir diario permanece en sintonía con la energía del cosmos, que todo lo invade y sostiene. Aunque parezca vacío, está lleno de vida y de armonía, de la misma sustancia que sostiene todo cuanto existe y lo que ha existido y existirá. Aunque tarde millones de años en hacerse perceptible, en forma de algo que llamamos lucero o estrella y que puede que haga millones de años que se ha transformado en otras formas.
Por eso se puede celebrar como Nacimiento, bajo cualquier forma, hasta la de un dios avatar de lo inefable. ¿Qué más da? Nace Dios en cada persona que se entrega a los demás, que trata de comprender pero que, aún sin lograrlo, acoge.
Comenzando por uno mismo como realidad más cercana, hasta caer en la cuenta de que nadie es más que nadie ni nada vale más que nada. Que todo cuanto existe y lo que es conforman una realidad que nos supera, y ante la que nos postramos celebrándola como misterio. De ahí las danzas, las ofrendas, los cantos, los ritos.
Todo está animado, hasta las rocas y los metales, los animales y las plantas, las galaxias y el silencio que vibra en nosotros y en todas las cosas. Mientras dormimos o cantamos, mientras comemos o lloramos, mientras gozamos o nos inclinamos bajo la fuerza del huracán, como hace el junco ante la riada.
Todo tiene sentido y, al igual que el río, no tiene necesidad de que lo empujen. Como las cuerdas de un laúd, ni tan firmes que se rompan ni tan blandas que no suenen.
Pero, en nosotros, que sepamos, hay algo que llamamos mente y que es causa de no pocos sufrimientos. Hemos inventado nombres como cuerpo, alma, espíritu, psique, memoria, energías, potencias… pero no son sino aspectos de una misma realidad real. Nuestro error consiste en tratar de apresarlas, de dominarlas para servirnos de ellas en nuestro desarrollo o crecimiento.
Un día, “caemos en la cuenta” de que todo compone una realidad que nos sostiene. Y que así como somos, la virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer. Con errores y logros, con risas y lágrimas, con fuerzas y debilidades. Que no existe destino que determine nuestro vivir. Ni dioses caprichosos que nos gobiernen.
Tres cosas nos suceden: nacer, vivir y morir. No sentimos los primero, sufrimos de morir y nos olvidamos de vivir. Aquí y ahora, conscientes de que vivir hasta morir es vivir lo suficiente. Y que la citada mente es un producto emboscado en nuestro crecimiento.

De ahí que todos los sabios nos animen a la sencillez de ser nosotros mismos.
Debemos alimentar el fuego, respirar y dejarnos afectar por las cosas, por las gentes, por las transformaciones, por el ritmo que preside la armonía, la justicia y la alegría de compartir. En estas “noches buenas”, que se reproducen sin cesar, la consigna es el agradecimiento, la celebración y sentido del humor para adecuar nuestra actitud a esa música callada que no hemos elegido y de la que sólo podemos ser solidarios.
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*Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

PENSAMIENTO DEL DÍA

"Un ejército de ciervos dirigido por un leon es mucho mas temible que un ejército de leones mandado por un ciervo". Plutarco