lunes, 27 de enero de 2014

Claro que podemos

Xavier Caño Tamayo*

Es frecuente oír con amargura que nos machacan. Que es inútil denunciar injusticias y fútil desvelar el saqueo que nos empobrece. Que es infructuoso manifestarse porque al gobierno y a las instituciones de esta democracia vacía les da igual. Que no nos temen. Pero ese quejío solo demuestra que hay pesimismo, desistimiento. No significa que no haya nada que hacer y menos aún que nada se haga.
¿Por qué no estamos en la calle con lo que pasa? es lamento frecuente. Porque, a pesar de todo, aún hay mucha gente que tiene algo que perder. Y, mientras así sea, no se vence el miedo. Y, sin vencer el miedo, no hay cambio social que valga.
Sin miedo se sale a la calle, se ocupa pacífica y masivamente, se planta la ciudadanía, desobedece y cambia las cosas. Olga Rodríguez ha escrito un excelente libro sobre las revueltas árabes titulado Yo muero hoy. Tremendo título. Porque fue lo que decía mucha gente concentrada en la plaza de Tahir, en El Cairo, los últimos días de la batalla contra la dictadura de Mubarak: Yo muero hoy. Pero aquí aún queda mucho trecho para que mucha gente tenga esa actitud. No morir, sino arriesgar, jugársela.
No salen masas a la calle porque mucha gente parece tener aún los mismos valores y principios del sistema que nos explota, engaña y reprime. Ganar dinero y poseer muchas cosas materiales es fundamental; la competitividad es imprescindible; la clave es el crecimiento; ha de aumentar el consumo… No se pone en cuestión este sistema capitalista ni la injusta y desigual sociedad que ha engendrado. Incluso hay quien cree que la solución sería volver a 2007, antes de que empezara este tormento de la crisis. En nuestro país, además, tampoco se cuestiona el régimen monárquico neoliberal, bipartidista, corrompido y cada vez más autoritario que mangonea España.
Que la intención de voto según un sondeo reciente sea 33,5% para el PSOE y 32% para el PP (más allá de las trampas que “cocinan” las cifras), indica con claridad meridiana cuanta gente equivoca la diana. El camino para cambiar esta sociedad, pues, es largo y difícil.
Por eso no sale la gente a la calle. Que solo la mitad de la población cuestione la monarquía a estas alturas indica el nivel de conciencia crítica que hay. Y la conciencia crítica no se improvisa. Pero, a pesar de todo, se avanza y la situación es mejor que antes del 15 M, por ejemplo. Porque transformar la sociedad y el país no es una carrera de velocidad, sino una maratón.
Porque los cambios necesitan tiempo, Marzouki nos cuenta lo que aprendió de su abuelo que sembraba en el desierto. “Se siembra en tierra árida y esperas. Si llueve, hay cosecha, porque el desierto, tras la lluvia, es como Asturias. Caminas sobre tierra quemada, pero, cuando llueve, uno se pregunta cómo ha sido posible: flores, vegetación, verdor… Porque las semillas estaban ahí.” Sembrar es aumentar la conciencia crítica, organizarse, construir la unidad, trabajar la vía electoral de abajo a arriba…
Se avanza. Pero hay que quebrar el desistimiento, porque, como escribe Monedero, “para el régimen es esencial impedir que el pueblo salga del sopor conformista y también que crea que no hay nada que hacer. Porque el poder sabe la potencia de la ciudadanía indignada. Y tiene más miedo del que imaginamos. ¿Por qué, de no ser así, aprueban ahora una ley de seguridad ciudadana que convierte en delito casi cualquier protesta en el país con menos delincuencia de Europa? Porque el régimen borbónico bipartidista del 78 sabe que su situación en España está sujeta con pinzas. Y si empezamos a decir que sí se puede…”
Claro que se puede. Como cuenta El Roto en una de sus agudas ilustraciones: No dejéis que salgan a la calle, no sea que se den cuenta de los muchos que son. Y Gandhi nos enseñó que “siempre ha habido tiranos y, por un tiempo, parecían invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre”.
Todo cambio siempre parece imposible, hasta que se logra, decía Mandela. Pasó 27 años en la cárcel, pero logró una Sudáfrica libre de apartheid. Cuestión de esperanza.
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*Periodista y escritor

domingo, 26 de enero de 2014

Duarte y Sócrates con los emuladores de Melito

 Roberto Rodríguez (Editor)

A propósito del 201 aniversario del nacimiento del Patricio Juan Pablo Duarte, andan tantas alabanzas y reconocimientos, que no queda de otra que lamentarse de que esto ocurra sólo en una fecha en particular y no todos los días del año, dónde la prédica se acredite con la praxis.
 Lo anterior me ha hecho reflexionar en torno a las diversas formas en que se ha usado el legado de Duarte. Los unos los honran con el recordatorio, y los sinvergüenzas lo deshonran con la práctica que ejercen en su nombre. Unos y otros, al final de la jornada, terminan reduciendo a la nada la gesta que eleva al Patricio. Los que decimos seguir la obra de Duarte, somos incapaces de darle continuidad y llevarla al término por él soñado. Los otros, los que no sirven, en nombre de esa continuidad, en la práctica desandan los caminos de Duarte y nos llevan vertiginosamente a enterrar sueños y esperanzas.
Los perdedores que hemos sido siempre, desde el primer día como nación, nos quedamos elevando los gritos, como perros que ladran a la luna. Los otros, los farsantes, los traidores, no han perdido una sola batalla. Nosotro, los más (con honrosos conatos de sublevación)  no hemos sabido ni tenido el coraje de abrazarnos y, porque no hemos sabido interpretar, como dice Saint Exupery “Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”, o lo que es lo mismo, ser solidario no es mirar todos en la misma dirección, sino, tomarnos de la mano y marchar juntos hacia el objetivo. No hemos tenido coraje. Solo balbuceamos palabras ribeteadas de patriotismo y honra al duartianismo. Lamentablemente por falta de acción todo se convierte en sueños de pocas esperanzas. Es como embarazados por ese sueño de esperanzas que muere dentro.
Arribando a esta parada que se hace necesaria para la reflexión, me encuentro en la obra completa de Platón, con la su Apología de Sócrates, en la que éste entre otras, para su defensa, señala lo siguiente: “Dice que soy culpable porque corrompo la juventud; y yo, atenienses, digo que el culpable es Melito, en cuanto, burlándose de las cosas serias, tiene la particular complacencia de arrastrar a otros ante el tribunal, queriendo figurar que se desvela mucho por cosas por las que jamás ha hecho ni el más pequeño sacrificio y voy a probároslo”.
“Ven acá, Melito, dime: ¿ha habido nada que te haya preocupado más que el hacer los jóvenes lo más virtuosos posible?”
Melito:
“Nada, indudablemente”.
Sócrates:
“Pues bien; di a los jueces cuál será el hombre que mejorará la condición de los jóvenes. Porque no puede dudarse que tú lo sabes, puesto que tanto te preocupa esta idea. En efecto, puesto que has encontrado al que los corrompe, y hasta le has denunciado ante los jueces, es preciso que digas quién los hará mejores. Habla; veamos quién es”.
“Lo ves ahora, Melito; tú callas; estás perplejo, y no sabes qué responder. ¿Y no te parece esto vergonzoso? ¿No es una prueba cierta de que jamás ha sido objeto de tu cuidado la educación de la juventud? Pero, repito, excelente Melito, ¿quién es el que puede hacer mejores a los jóvenes?”

Y yo pregunto: En nuestro país, ¿se anima alguien a responder por Melito?

viernes, 24 de enero de 2014

Juntos, podemos


José Carlos García Fajardo*

Leyes fiscales y de comercio abusivas, evasión flagrante de impuestos, gobiernos corruptos… todos estos elementos y muchos más conforman un sistema económico mundial injusto que impide que las comunidades más vulnerables puedan llevar una vida digna y asegurar el futuro de sus hijos.
La injusticia económica y fiscal condena a millones de personas a la miseria, cuando no pone en riesgo la misma supervivencia del individuo que la padece. Se calcula que la evasión fiscal habrá provocado la muerte de 5,6 millones de niños en los países en desarrollo entre 2000 y 2015. Son 1.000 niños al día.
Mil cuatrocientos millones de personas viven en extrema pobreza y carecen de los recursos más básicos, como agua limpia, comida, educación y servicios sanitarios.
Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es  reducir la pobreza a la mitad en 2015. Para llevar a cabo este proyecto son necesarios 30 mil millones de euros, según la ONU. Sin embargo, en InspirAction están convencidos de que ese dinero ya está disponible, sólo que se encuentra en las manos equivocadas. Las grandes multinacionales evaden al año 160.000 millones de dólares en impuestos que dejan de pagar en los países donde operan, 4 veces más de lo que se necesitaría para cumplir el primero de esos Objetivos.
Estos son algunos de los temas que desarrollan en formato periodístico y al alcance de todos: ¿Qué es la evasión fiscal? ¿Por qué es bueno pagar impuestos? La esclavitud económica. Cómo expoliar a los países pobres. ¿Por qué es tan fácil engañar a los países pobres? Bienvenido a los paraísos fiscales. Algunos ejemplos del expolio. ¿Quiénes son los responsables? ¿Qué podemos hacer,  nosotros ciudadanos corrientes?
Les sugiero entrar en http://www.elcobradordelsur.com/informate.html y cooperar en la denuncia y en la acción. Que no haya protesta sin propuesta alternativa, pues tenemos acceso a los medios digitales de comunicación social.   Ya no tenemos excusa para no informarnos lo mejor posible, para tener un criterio con el que contrastar las inmundicias de unos poderes despóticos y muchas veces criminales. Incurren en criminalidad  los responsables de la manipulación en el precio de las cosas, los que defraudan a Hacienda y evaden capitales a paraísos fiscales;  los que se sirven de sus  puestos administrativos o políticos para obtener sinecuras y favores en perjuicio de terceros y del erario público;  los que falsean cuentas y documentos para operar en negro, los que trafican con voluntades y alteran los primordiales derechos a una sanidad pública y gratuita para todos, el acceso a una educación universal, los que niegan el derecho de las personas ancianas, discapacitadas y dependientes a los cuidados que necesitan. Los que practican la segregación social con inmigrantes olvidando que nosotros, los europeos, fuimos emigrantes durante siglos y que la famosa “revolución industrial” hubiera sido imposible sin la mano de obra de sus aborígenes y de las riquezas expoliadas. Desde esos nos devuelven la visita que les hicimos durante siglos para “civilizarlos, cristianizarlos e introducirlos en nuestras redes de comercio”, como rezan los acuerdos de la Conferencia de Berlín de 1884- 85,  para el reparto de África entre las potencias imperialistas Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica y Portugal. Sin ningún participante africano.
Somos responsables solidarios, y esos pueblos tienen derecho a la reparación debida, al lucro cesante y al reconocimiento de que no existe deuda exterior alguna porque ha sido cobrada con creces.  Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo. Así como somos y desde donde nos encontramos podemos y debemos participar. Que a la compasión y a la indignación les acompañe el compromiso de implicarnos en la acción política por una sociedad más justa y solidaria. Pasar la palabra, esta es la consigna; participar en la acción social imprescindible para derrocar estas oligarquías financieras, estos fanatismos ideológicos, el impresionante poder de los bánksters organizados y diluidos como magma.
Somos necesarios porque cuando padecen los más débiles, los inocentes, las personas corrientes, no comprometernos no es ser neutrales sino tomar partido por el más fuerte y codicioso.
Con palabras de Albert Camus, tenemos que participar con decisión y tenacidad, para que nuestros hijos y nietos no  tengan que avergonzarse de nosotros porque, habiendo podido tanto, nos atrevimos a tan poco.

*Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

 

domingo, 12 de enero de 2014

Mirando hacia el cielo en Santo Domingo, 12 enero 1972

 “la gente de la estrella en el mapa”, general Rafael Nivar Seijas

Ramón Arturo Guerrero
Periodista
El 12 de enero de 1972 cayeron abatidos en combate contra 2 mil soldados y policías, en el kilómetro 14½ de la Autopista Las Américas, en las afueras de Santo Domingo,  Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy (La Chuta).  Estos cuatro revolucionarios, encabezados por  Amaury Germán, formaban parte del grupo Comandos de la Resistencia, cuyo líder principal era el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, residente en Cuba.

Con el paso del tiempo el acontecimiento  ha adquirido la categoría de hito en la historia dominicana. Los cuatro jóvenes son hoy venerados como héroes nacionales. Después de los padres de la Patria, Gregorio Luperón, las Hermanas Mirabal, Manolo Tavárez y los Héroes de Abril (incluido Caamaño) en el panteón dominicano van en orden de jerarquía los cuatro muchachos del kilómetro 14. Incluso, si usted pregunta hoy día en cualquier aglomeración de personas, pocos podrán responderle y a pocos les importa cuál era la  afiliación  política de aquellos aguerridos jóvenes.

El website del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, al referirse a la “Plaza Monumento Héroes y Mártires del 12 de Enero” dice “Estos cuatro jóvenes eran dirigentes medios y del Comité Central del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la organización política democrática, antitrujillista y antiimperialista más importante de siglo XX en la República Dominicana, dirigida por Manolo Tavárez y Minerva Mirabal.

Los Héroes del 12 de enero se encontraban en Cuba en 1967 con el objetivo de preparase política y militarmente   para impulsar los cambios políticos de un Estado democrático, con respeto a los derechos humanos. Su objetivo era derrocar la dictadura de Balaguer y restablecer el nuevo orden que inicio después del ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo de 1961.

Para lograr este objetivo las fuerzas revolucionarias habían enviado a combatientes de la guerra de abril, a miembros del Comité Revolucionario Camilo Torres –Corecato- y otros revolucionarios dominicanos a entrenarse al extranjero.

Dentro de este contexto los héroes del 12 de Enero establecen contacto con el coronel Francis Caamaño y desarrollan un proceso de discusión que culmina con la creación el 17 de diciembre de 1967, de los Comandos de la Resistencia Dominicana, dirigidos por el coronel Francisco Caamaño y Amaury Germán Aristy.

Los Palmeros como también se denominó a los Héroes del 12 de Enero, tuvieron una vida consagrada a la consecución de sus ideales patrios, entregando el alma, la fuerza y la pasión de la juventud en las principales batallas sociales libradas por el pueblo dominicano después de la muerte del tirano Rafael Trujillo”.

El lunes 10 de enero de 1972 por la noche yo había regresado de Venezuela, mi primer viaje al extranjero,  y me aprestaba a reanudar la asistencia a clases en la universidad.  El miércoles por la mañana, atrapado por la sorpresa que envolvía al resto de los habitantes de la Capital, me detuve  en la avenida Duarte con Baltazar de los Reyes entre la multitud que observaba los aviones militares que volaban en grandes círculos hacia el este. Nadie en aquel entorno sabía con exactitud lo que ocurría ni dónde. La falta de información precisa era suplementada por los rumores que circulaban profusamente.

Al releer  en estos días la exhaustiva cobertura de “El Caribe”  publicada  el  13, el 14 y el 15 de enero de 1972 sobre los hechos ocurridos en el kilómetro 14 de Las Américas el día 12 anterior de ese mes y año,  metrasladé en el recuerdo  a  aquella época y  reflexioné  sobre el sacrificio de estos jóvenes en el contexto más amplio del accionar de la izquierda.

Por cierto, a  propósito de una polémica suscitada por  Hamlet Hermann sobre  la responsabilidad de los sucesos del 12 de enero, el diario digitalA los 7 Días informaba el 30 de enero de 2013 “La Fundación  Amaury Germán Aristy refutó este miércoles en un documento público las afirmaciones hechas por Hamlet Hermann en una cronología sobre los hechos que culminaron el 12 de enero de 1972 con la muerte en combate con el ejército y la policía de Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy, Virgilio Perdomo y Ulises Cerón Polanco.

La Fundación incluye las gestiones de los familiares de los asesinados, desde el momento mismo en que supieron del cerco, para tratar de salvarles la vida, que incluyeron la visita al entonces nuncio apostólico Luciano Storero con el objetivo de crear una comisión de personalidades que solicitara un alto al fuego y una cita con Joaquín Balaguer”.

Resalta el hecho de que “los familiares de los asesinados” gestionaran en altas instancias de la sociedad el salvarles la vida a los revolucionarios sitiados, más bien a dos de ellos porque se sabe que dos habían caído en la emboscada  inicial.  Al parecer en ningún momento se pensó en acudir a las instancias de masas. Puede que los atribulados familiares tuvieran razón sabiendo que el grupo de los palmeros estaba desvinculado de las masas.

La mayor  parte de la izquierda se había negado a  asumir  la derrota sufrida por las fuerzas del bloque social subalterno frente al bloque social dominante en el enfrentamiento armado de abril de 1965. Optó, en cambio, por alternativas al margen de las masas. El nombre de la organización de los palmeros permite  describirlo: Comandos de la Resistencia.

También se incluye  el otro sector importante de la izquierda, y tal vez el más numeroso, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), que optó por los Comandos Revolucionarios Clandestinos (CRC). Ya el Movimiento Revolucionario 14 de Junio había inmolado a su núcleo más capaz  en el alzamiento tras el golpe de Estado de 1963, quedando posteriormente disperso y reducido, aunque se recuperó un poco durante la  Guerra de Abril, para luego caer en el desmembramiento definitivo en 1968.

La definición de comando dice: “Pequeño grupo de tropas de choque, destinado a hacer incursiones ofensivas en terreno enemigo”.Así que, mientras ese “pequeño grupo de tropas de choque” era diezmado en el kilómetro 14 decenas de miles de personas que compartíamos sus  propósitos y que podríamos haberlos asistido permanecimos durante horas mirando al cielo en las calles de Santo Domingo. Carecíamos de una dirección que nos diera cohesión y, consecuentemente, nos condujera a la acción. Porque, lamentablemente éramos la masa, un ente  totalmente desvinculado del comando.

Conocí  brevemente a Amaury mientras ambos estudiamos en el liceo Juan Pablo Duarte, yo un curso menos. Más tarde él fue dirigente de laUnión de Estudiantes Revolucionarios (UER) junto a otro conocido mío: Ismael Perdomo (Mayelín), quien moriría en combate, todavía adolescente,  a comienzos de mayo de 1965.

Gran sorpresa tuvimos quienes frecuentábamos el comedor de la UASD al leer el día 14 en El Caribe que “El brigadier Nivar Seijas también relató la manera en que la Policía dio con las personas buscadas. Dijo que desde hace 20 días se seguía a un carro modelo 1972, propiedad de César A. Félix, la misma persona que alquiló la casa en la que se supone se escondían los prófugos”.  No sabíamos que Félix pertenecía al grupo al que en nuestras conversaciones nos referíamos con el código de  “la gente de la estrella en el mapa”
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Tomado de www.acento.com.do

sábado, 11 de enero de 2014

IN MEMORIAN A LOS PALMEROS

“Con las estrellas en la frente”
Tony Pina

La última vez que lo vieron ‘iban matando canallas con su cañón de futuro’. Entre tiros y ráfagas, coyotes y aullidos, Santo Domingo quedó presa de un sentimiento de impotencia. Ni el aliento humano, s...ólo las botas se sentían…, el miedo se hizo colectivo.
La misma madrugada se oponía a los primeros rayos del sol. Nada, ni las olas del mar Caribe se movían; sólo los gorilas. La aparatosidad militar se adueñó de los matorrales, de los farallones y hasta de los manantiales, de esas correntías soterradas cuyos cauces son cuevas que se comunican entre sí, en los kilómetros finales de sus aguas frías, antes de morir en aquel remanso de Punta Caucedo, entre las playas de Andrés y Boca Chica.
Era el 12 de enero de 1972.
César Féliz, apresado en la víspera, yacía en el piso, torturado, inconsciente, desbaratado por los golpes, tirado en una ergástula del Palacio de la Policía Nacional. Lo detectaron los ‘coyotes’, los sabuesos del inefable coronel Moncho Henríquez cuando conducía la camioneta donde transportaba, una vez a la semana, los alimentos enlatados que consumían los cuatro revolucionarios perseguidos: Amaury Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy, Ulises Cerón Polanco y Virgilio Pérez Perdomo.
Esa noche antes, esposado y salvajemente golpeado, murió fusilado Luis Antonio Ruiz, un aliado de la conspiración y quien tenía la responsabilidad de vigilar los alrededores de la cueva. No pudo ni siquiera dar la advertencia del peligro. Lo llamó, en la oscuridad de la noche, César Féliz, una voz conocida; y Ruiz, al oírla, sin el menor asomo de que algo raro se movía, cayó en manos de la jauría.
Mientras, desconsolada, abatida por los presagios, Sagrario Bujosa Mieses se sacudía en su cama de tormentosas pesadillas. Presentía la tragedia desde hacía dos días, cuando fue a visitar por última vez a su esposo Amaury y al resto de sus compañeros, y esa tarde discutieron la necesidad inminente de abandonar la cueva y buscar otro escondite por el temor a las sospechas de una embestida; pero para tomar la decisión había que esperar, al día siguiente, a César Féliz, y organizar la logística del desplazamiento: transporte, vigilancia y establecer el lugar del nuevo refugio. “Sabíamos que había que moverse rápido, que no debíamos perder tiempo y buscar otro refugio”, declaró la viuda días después de la barbarie consumada.
Pero llegó la celada, llegó la aciaga madrugada: Leal Prandy y Cerón Polanco no pudieron ver el sol del nuevo día, fueron los primeros en caer abatidos; uno, encima del árbol donde se subía cuando hacía el turno de centinela, y el otro, en la entrada de la cueva a la que asomó a oír las ráfagas. Disparos certeros, a distancia calculada, destruyeron ambas vidas.
De manera que dos hombres, dos hombres sólo quedaron en el interior de la cueva, porque, como ya había dicho antes Amaury, “no importa el número de armas en las manos, sino el número de estrellas en la frente”. Amaury fue valiente desde muchacho, desde que correteaba por las laderas de montañas en su natal Padre Las Casas, desde donde bajó y llegó a Santo Domingo para hacerse líder estudiantil, un revolucionario entrenado, el que se convenció que Balaguer sólo podía ser derrocado no sólo con el ‘fal de las ideologías’, sino con el fusil Fal mecánico.
“No lo busquen debajo de una cama, porque ahí no lo van a encontrar, porque yo no parí un cobarde”, se atrevió doña Manuela Aristy, la madre, a decirles a los policías, en ocasión de uno de los tantos allanamientos de que fue objeto la residencia de la familia Germán-Aristy.
En su casa de la calle Salomé Ureña, Bujosa Mieses seguía al corriente del suceso; oía la radio, oía la alcahuetería del general Neit Rafael Nivar Seijas, a la sazón jefe de la Policía: “De ahí no saldrán vivos”.
Santo Domingo se paralizó por completo. Se suspendió la docencia en la Universidad Autónoma, en las escuelas y liceos públicos; los puentes de la ciudad fueron tomados por tropas colocadas estratégicamente, a pesar de que ni siquiera sabían el por qué del zafarrancho; la gente se metió en sus casas, y sólo el miedo y la guardia se movían…
Tal vez por ese júbilo que da el miedo de los oprimidos un grupo de policías se confió de la superioridad numérica y uno a uno, en una acción temeraria, cayeron mortalmente heridos entre los matorrales y rocas que daban acceso a la cueva. Sólo entonces reparó Moncho Henríquez, sólo entonces se quitó las gafas negras Nivar Seijas, sólo entonces recularon los embebidos, la soldadesca; y los pájaros volaron de sus nidos, y los helicópteros sobrevolaron, transportando más tropas en la zona de guerra, en la zona presa ahora del miedo de las fieras.
El tránsito por Las Américas también fue obstruido; los pasajeros del aeropuerto quedaron varados por horas; ningún vehículo se movía por la autopista militarizada.
Y ya después del mediodía vinieron aviones desde Puerto Rico para con rayos Láser determinar, con vuelos rasantes, el número de hombres y las posiciones donde éstos se encontraban; y hasta entrenados agentes de la CIA tuvieron que venir en auxilio de una oficialidad militar que ya vacilaba del miedo.
El presidente Joaquín Balaguer, repuesto del ánimo perturbado de la amenaza “comunista”, satisfecho de la ‘proeza’ pero con evidente enfado derivado de la torpeza con que se condujeron sus gorilas, meses después, declaró a la prensa: “Los nervios traicionaron a muchos oficiales y soldados; el miedo, como el amor, hay que vivirlo para sentirlo” (Periódico Ultima Hora, 19 de junio de 1972). Y, en efecto, fue Balaguer, a mediados de diciembre de 1971, el que convocó a una reunión al Palacio Nacional a la jerarquía militar para que le informaran sobre el paradero de Amaury Germán Aristy: ¿Qué pueden decirme ustedes, la seguridad del país, del grupo Los Palmeros”, les espetó, y un silencio invadió el ambiente. Nadie osó responderle al mandatario hasta que éste volvió a inquirir: “¿No saben nada? Por lo que veo, ninguno de ustedes sabe nada”.
Nivar Seijas, perdido entre sus celos de mando por una rivalidad castrense que le trastornaba sus sueños, se atrevió a decir: “Excelencia, esos comunistas están bien lejos de nosotros”.
Moncho Henríquez, años después, rodeado de gallos en su traba del poblado de Guerra, refirió que Balaguer, antes de responderle a Nivar Seijas, ordenó que lo mandaran a buscar al Palacio Nacional (El Caribe, 13 de enero de 2008), y ya en presencia del gobernante éste prosiguió su inquisición; sacó del maletín que tenía recostado a su lado una fotografía donde aparecía Bienvenido Leal Prandy durante la celebración de sus bodas con una hija de un empleado de la Lotería Nacional, una ceremonia donde el administrador de la institución fungió de padrino.
¿Y éste, el de las gafas negras, quién es? ¿No es Leal Prandy? ¿Cómo fue que entró al país y ustedes no saben todavía que todos Los Palmeros están aquí?, y mientras Balaguer, molesto, hacía estas y otras preguntas comenzó a mostrarles la fotografía a todos los altos oficiales allí presentes, incluyendo al director del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), quienes no se atrevieron a hacer ningún comentario.
“Si no fuera por los gringos hace tiempo que mi gobierno hubiese sido derrocado, porque ustedes lo que están es chismeando, no están en lo que debe de estar”, regañó el presidente.
La foto había sido tomada en la casa de la urbanización El Cacique, en las inmediaciones del Centro de los Héroes, por un agente de la CIA con una cámara tipo encendedora. La CIA no confió, sino en Balaguer, mostrarla.
Moncho Henríquez reveló que fue entonces cuando Balaguer le impartió instrucciones precisas para que se pusiera en contacto con el agente de la CIA que tomó la fotografía y que lo mantuviera informado de todos los pormenores de las pesquisas hasta que dieran al traste con la ubicación y captura de Los Palmeros. “¡Y con nadie más hable sobre este tema, sólo conmigo!”, dijo el mandatario dando un manotazo sobre la mesa y disolviendo de inmediato la reunión.
Decenas de agentes encubiertos del temible Servicio Secreto fueron incorporados a una labor de zapa, y en tres semanas César Féliz era vigilado por la calle Estrelleta de Ciudad Nueva y por donde quiera que éste se movía. (Moncho Henríquez, Listín Diario, 18 de abril de 1987).
“Los tengo, Presidente”, y Moncho Henríquez explicó en detalles al mandatario dónde estaban escondidos Los Palmeros.
“Haga lo que tenga que hacer, ¡pero hágalo sin comentarlo mucho, ni siquiera en la Policía!, le habría respondido Balaguer, y un coronel sintiéndose halagado por la primera figura política, él mismo, ese mismo día, 11 de enero, impartió instrucciones a un equipo de oficiales de Operaciones Especiales de la Policía Nacional para que asumieran el control de la zona, conjuntamente con tropas del Ejército y de la Fuerza Aérea.
Y así, atrapada entre fusiles y angustias, entre chasquidos y miedos, llegó la madrugada de aquel 12 de enero de 1972…, y luego de los disparos, las bombas, los morteros para dos hombres con más valor que todos los sabuesos echados en su persecución, para dos revolucionarios que la última vez que los vi irse “iban matando canallas con su caño de futuro”.

El histórico 12 de Enero

 

CRONOLOGÍA
Del 12 de enero de 1972


 
 
 
Por Hamlet Hermann

Esta descripción ha sido realizada  a partir de lo publicado por la prensa dominicana entre el 8 y el 17 de enero de 1972. Sólo dos párrafos provienen de vivencias particulares hechas por personas ligadas a esos hechos. Sirva este ordenamiento como punto de partida para análisis posteriores de parte de quienes pretendan aproximarse lo más posible a la verdad histórica.
Desde Cuba, el coronel Francisco Caamaño Deñó envía un mensajero alertando a los Comandos de la Resistencia sobre una peligrosa infiltración enemiga en sus filas y urgiéndolos a realizar una retirada táctica. Los compañeros en Santo Domingo rechazan totalmente esa orden de su jefe máximo y reorientan sus acciones políticas.
El jefe de la Policía Nacional, general Neit Nivar Seijas, declaró que “desde hace 20 días (desde el 24 de diciembre) se seguía a un carro modelo 1972 propiedad de César A. Félix, la misma persona que alquiló la casa en la que se supone se escondían los prófugos (Comandos de la Resistencia).”
Familiares de algunos de los dirigentes de los Comandos de la Resistencia celebraron con éstos la llegada del año nuevo 1972 en la casa escondite del kilómetro 14 de la autopista Las Américas.
Una reunión de altos jefes policiales y militares tuvo lugar el día 6 de enero de 1972 en el Palacio de la Policía Nacional. Oficiales estadounidenses tomaron parte en la preparación de los planes para una operación de cerco y peinado de los barrios de la capital que se ejecutaría dos días después.
Tensión y extrema expectación vivió gran parte de la ciudad capitaleña el sábado 8 de enero de 1972 con la inesperada presencia de centenares de militares y policías que realizaron allanamientos masivos después de ocupar militarmente varios sectores de Santo Domingo. Por lo menos dos helicópteros de la Fuerza Aérea estuvieron sobrevolando los sectores afectados durante todo el tiempo que duró la masiva operación. Ese rastrillaje buscaba espantar a los revolucionarios que se encontraban ocultos por la ciudad y así provocar que se desplazaran hacia otros lugares. Todo sería cuestión de observar con detenimiento a los sospechosos de servir de contacto entre la organización y los dirigentes que hacían vida clandestina permanente.
Un sargento del Servicio Secreto pudo seguir a César Félix la noche del martes 11 de enero de 1972 y ver cómo, alrededor de las 8:00 de la noche, tomaba un camino que se internaba monte adentro desde la autopista Las Américas. Un par de horas después, el carro fue localizado en la calle José Gabriel García de Ciudad Nueva. Su dueño fue arrestado y conducido al destacamento de la Policía del kilómetro 12 de la autopista Las Américas. El general Nivar Seijas ya se encontraba allí y había ordenado que tropas de operaciones especiales rodearan el sitio señalado por el sargento del Servicio Secreto.
El área fue rodeada desde las 10:00 de la noche y las fuerzas policiales y militares penetraron hasta allí a las 2:15  de la madrugada. A esa hora ya los perseguidos habían abandonado la casa y se habían internado en una cueva.
César Félix condujo a las tropas al lugar exacto donde se encontraba el grupo de los Comandos de la Resistencia. Una vez frente a la casa, el general Nivar Seijas dijo que Félix se lanzó al suelo con inusitada destreza, presumiblemente para esquivar posibles disparos desde la casa. El propio Félix gritó: “Salgan que soy yo y me tienen preso”. Entonces salió Luis Antonio Ruiz, un joven que fue descrito como el sirviente de los “prófugos”. Ruiz fue entonces detenido para, posteriormente, ser asesinado por la Policía.
Las tropas ocuparon la residencia localizada en uno de los extremos de la autopista de Las Américas en el kilómetro 14 ½. En sus alrededores chocaron con dos miembros del grupo, quienes abrieron fuego contra los soldados y policías. Durante ese tiroteo resultaron heridos varios efectivos policiales, dos de los cuales murieron poco después en el hospital militar Lithgow Ceara. En el intercambio, del lado de los revolucionarios, cayeron Bienvenido Leal Prandy (a) La Chuta y Ulises Cerón Polanco.
El general Neit Nivar Seijas no quiso explicar a la prensa cómo la Policía conocía anticipadamente los nombres de los dos revolucionarios caídos durante las primeras horas del miércoles 12 de enero de 1972. Los periodistas especulaban que si los prófugos estaban fuertemente pertrechados y camuflados, cómo era posible que la Policía supiera los nombres de las personas alegadamente dentro de la residencia. Evidentemente habían obtenido esa información de fuentes de inteligencia e interrogatorios.
Al iniciarse los intercambios armados, los periodistas preguntaron al jefe de la Policía si no había posibilidades de apresar vivos a los prófugos a partir de ese momento.
“Ellos no querían arreglos lo que ofrecían era tiros. Pero tengo que cumplir con mi deber sea como sea.”
Contestó el brigadier Neit Nivar Seijas.
La zona donde se escenificó la lucha había sido evacuada de civiles desde horas de la madrugada y la misma fue declarada zona militar.
Llegar al kilómetro 14, atascarse, volver a la capital para desviarse por la carretera antigua hacia el Este tomaba a un vehículo alrededor de dos horas. Los vehículos que tomaban la vieja carretera que conduce a San Pedro de Macorís eran detenidos y minuciosamente requisados.
La aerolínea doméstica Alas del Caribe abrió un puente aéreo de veinte vuelos entre el Aeropuerto Internacional de Las Américas y el de Herrera con el fin de movilizar pasajeros llegados al país o que saldrían de éste.
En Santo Domingo se registraron diversos acontecimientos, desde la suspensión de clases en planteles educativos hasta pedreas contra automóviles, escuelas y negocios. Un grupo de personas se dio a la tarea de quemar gomas de vehículos en las calles de la parte alta de la ciudad. Las labores docentes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fueron suspendidas cuando la Policía acordonó sus alrededores. Los alumnos de la escuela Paraguay, en Ciudad Nueva, la emprendieron a pedradas contra agentes del orden público.
Desde las 9:00  de la mañana, los profesores de los liceos Juan Pablo Duarte, Paraguay, Unión Panamericana, Estados Unidos, Argentina y Víctor Estrella Liz decidieron suspender las clases en previsión de posibles desórdenes.
Por otra parte, en Santiago, tropas combinadas de la Policía y el Ejército y la Fuerza Aérea tomaron medidas.
A las 10:35  de la mañana un oficial se desmontó de un helicóptero e informó al jefe de la Policía y al secretario de las Fuerzas Armadas que tres sujetos le habían disparado a la nave desde una casa de concreto ubicada en el pequeño monte boscoso.
Los periodistas pudieron observar que desde los predios del Palacio Nacional partían jeeps y carros de asalto con soldados en traje de campaña fuertemente armados.
Fue formada una comisión de personalidades que pedía un cese al fuego para entonces solicitar a los perseguidos que se entregaran a las fuerzas del orden. La comisión la componían el nuncio apostólico, monseñor Luciano Storero; el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Rafael Kasse Acta; el secretario general de la Asociación Médica Dominicana, doctor José García Ramírez; el director del periódico El Caribe, doctor Germán Emilio Ornes; el director del Listín Diario, Rafael Herrera, y el dirigente del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano, bachiller Radhamés Castillo Mesa.
El doctor Balaguer se encontraba en una reunión con la Comisión Nacional de Desarrollo y optó por no responder a los reclamos de los comisionados. No obstante, se mantuvo atento al curso del combate que se entabló entre fuerzas regulares y jóvenes revolucionarios, acusados por la Policía Nacional del asalto al Royal Bank of Canada.
Un civil, balaguerista y antiguo diputado por Higüey, no identificado por la prensa, propuso una tregua y una comisión mediadora de eclesiásticos. El alto mando militar desechó la sugerencia y ordenó el uso de más efectivos y armas pesadas contra los jóvenes acorralados. Por lo menos en tales momentos hubo descontrol de la situación por el alto mando militar.
Luego de varios intercambios de disparos, hubo un cese de fuego alrededor de las 12:25 p.m. hasta que llegó la artillería pesada. Los efectivos policiales y militares sufrieron el mayor número de bajas alrededor de la 1:00 de la tarde cuando se produjo un intenso tiroteo alrededor de la cueva donde se encontraban Amaury Germán Aristy y Virgilio Perdomo Pérez.
La operación de ataque comenzó nuevamente a las 2:30 de la tarde cuando llegaron refuerzos en la forma de dos carros blindados de asalto, dos tanques AMX-60, dos cañones de 105 mm sin retroceso y ametralladoras de gran calibre. Además, un avión bombardero con insignias de Estados Unidos sobrevoló el área.
Los cuatro vehículos blindados se internaron en el lugar donde estaban los dirigentes izquierdistas poco después de las 2:00 de la tarde. El secretario de las Fuerzas Armadas, contraalmirante Ramón Emilio Jiménez, proclamó entonces que había que “acabar esta fiesta pronto” y desde ese momento llegaron más tropas y armamento.
Alrededor de las 3:00 de la tarde, asesores militares norteamericanos visitaron al alto mando de esa operación, ubicados en la autopista de Las Américas. Los aparentes miembros del Grupo Consultivo de Asistencia Militar (MAAG) fueron vistos en un carro blanco. Estuvieron unos 30 minutos en el sitio.
El jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana, general Juan Folch Pérez, propuso que se usara un avión Vampiro para disparar una bomba denominada “granada 81” la cual, según él, podría ser lanzada desde 1,000 pies de altura.
Mientras tanto, las tropas trasladaron morteros, lanzallamas, carros de asalto, dos cañones de 105 mm sin retroceso y otras piezas de artillería hasta un lugar cercano a la cueva. Refiriéndose al cerco tendido a los considerados guerrilleros, el contraalmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes manifestó: Por ahí no pasa ni un gato. Mientras se realizaban esas movilizaciones militares, el secretario de las Fuerzas Armadas proclamó: ¡Qué no salga uno vivo!
La operación duró unas 15 horas de intenso tiroteo por la fuerte resistencia contra los efectivos militares y policiales que ofrecieron Germán Aristy y Perdomo Pérez, quienes se mantuvieron en acción defensiva desde horas de la mañana hasta avanzada la tarde.
A las 4:14  de la tarde se informó de la muerte de Virgilio Eugenio Perdomo Pérez, el último de los defensores de esa posición en la cueva desde donde mantuvieron a raya por más de 10 horas a unos mil quinientos (1,500) guardias y policías, la mayoría pertenecientes a las tropas mejor entrenadas de las Fuerzas Armadas.
Ya a las 4:30  de la tarde fueron retirados del escenario los tanques, los morteros, los cañones y se reforzó el contingente de soldados y policías que realizó el rastreo, supuestamente, en la búsqueda de Plinio Matos Moquete y Harry Jiménez.
Después que los dirigentes de los Comandos de la Resistencia cayeron sin vida, tras fuertes combates, los efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas se ensañaron contra sus cadáveres apuñalándolos, golpeándolos y quemándolos. Aumentó el dolor de los familiares el hecho de que les entregaran los cuerpos de sus parientes, totalmente desfigurados. Tomaron esto como una demostración de la cobardía de esos militares. A todos trataron de cortarles la cabeza según las señales que presentaban en sus cuellos, los que habían sido seccionados casi totalmente.
El cuerpo de Amaury Germán presentaba golpes, posiblemente propinados a culatazos en la frente, la nariz y el ojo derecho. Por la forma en que deformaron su cara, tuvieron que recurrir a señas particulares para identificar el cadáver.
Lo de Virgilio Perdomo fue lo más monstruoso porque de su cara no quedó rastro de lo que él era. Lo pusieron en condiciones que era imposible reconocerlo. Estaba totalmente lleno de heridas de bayonetas y trataron de cortarle la cabeza y una mano. La esposa de Virgilio dijo que le quedaba el consuelo de que “Como él murió hoy, es como mueren los valientes.” También dijo que al cadáver de su esposo le robaron el anillo de matrimonio, un reloj y otras prendas, y exigió su devolución. El cadáver fue entregado desnudo a sus familiares.
La madre de Cerón Polanco dijo que su hijo, después de muerto, lo quemaron, lo golpearon y lo apuñalaron.
En horas de la tarde, sólo después de finalizados los combates en el kilómetro 14, el director de Protocolo del Palacio Nacional, doctor Andrés Hermida, le comunicó al nuncio apostólico que el Presidente lo recibiría alrededor de las 6:00 de la tarde. El presidente Joaquín Balaguer prometió al nuncio apostólico garantías para la vida de los sobrevivientes del encuentro de ayer con las Fuerzas Armadas y la Policía que pudieran quedar todavía en la zona del kilómetro   14 ½ de la autopista de Las Américas.
El jefe de la Policía, general de brigada Neit Nivar Seijas, dijo a periodistas que había recibido órdenes superiores de entregar los cadáveres si los familiares se comprometían a realizar funerales de manera ordenada. En lo que se refiere a los funerales, el nuncio ha prometido recomendar que se conserve la calma y el orden a fin de que no se transformen en una manifestación política.
Un decreto expedido esa misma noche por el Poder Ejecutivo ascendió a los miembros policiales muertos en esos hechos.
La Asociación Dominicana de Abogados (Adoma) “dejó constancia de su más enérgica protesta por los sucesos acaecidos a la vez que condena el proceder inhumano, incivilizado e ilegal de las autoridades responsables en el hecho a quienes de seguro la historia los juzgará.”
Por su parte, el presidente del Partido Revolucionario Dominicano, Juan Bosch, consideró que “la confianza general recibió una herida seria, pero no mortal, con los cercos y los allanamientos que tuvieron lugar el sábado día ocho de este mes (enero), y cayó herida de muerte ayer” (12 de enero). El pueblo piensa y pensará que si esos hombres estaban cercados, debió esperarse un tiempo prudente, por lo menos hasta que llegaran las luces del día para entablar negociaciones con ellos.
Bosch enfatizó: “Ha sido bajo la influencia de los llamados consejeros militares y policiales norteamericanos que nuestra Policía ha pasado a militarizarse y, al militarizarse, ha dejado de actuar como Policía para actuar como organización militar. Los policías se han convertido en soldados y en vez de pensar que su función es mantener el orden público han pasado a creer que es hacer la guerra.

 

A los 84 años muere Francis Santana


Esta pudo haber sido la última entrevista que se le hizo al hoy fallecido Francis Santana, quien murió  a la edad de 84 años, afectado de una serie de complicaciones  a la salud provocadas por la diabetes.

 
Santo Domingo

“El merengue más corto que he cantado en mi vida fue frente a Trujillo”, recuerda entre largas carcajadas Francis Santana, el famoso “Songo”, quien ha dedicado 65 de sus 83 años de edad al arte y se mantiene activo, con potente y afinada voz. 
En el año 1956, recuerda, cuando era voz principal de la orquesta La Antillana, del maestro Antonio Morel, inició frente al dictador Rafael Leonidas Trujillo la interpretación del tema “Massá Massá”, que tiene su origen en el folclore haitiano. Las letras de inmediato enojaron al tirano, que ordenó detener la música: “¿Esta es una fiesta de haitianos, carajo?”. 
“Tan tan, tarantan, tan tan”, se vio obligada la orquesta a terminar de improviso la pieza musical.  
Juan Francisco Santana, su nombre de pila, es conocido como  el “papaupa de los cantantes”. Nació el 20 de junio de 1929, en el barrio San Carlos de esta capital, y nos concedió una entrevista en su residencia, donde vive tranquilo, menguado por achaques de salud, en compañía de su atenta esposa Liliam Manzano. Explica que su apodo “Songo” proviene de su madrina, quien lo vio en una película muda y le dijo a su mamá cuando estaba embarazada que así le llamarían porque sería un gran artista.
“Te felicito, me dicen que tienes otro amor, te felicito...”, cantó entonado, recondando sus tiempos de más éxito desde un sofá en su residencia de la urbanización José Contreras. 
Francis -El Songo- Santana
Su carrera comienza siendo un adolescente, cuando junto a varios muchachos integró un grupo musical en la calle Caracas con Juana Saltitopa, en Villa Francisca. Luego formó parte de sexteto Moderno, de Villa Consuelo, que dirigía un primo. Tocaba guitarra y hacía coro. 
Conoció a Luis Vásquez, gran cantante, quien lo recomendó con el director de  la orquesta La Antillana, Antonio Morel, con quien inició una cadena de éxitos.
Con su salto a la música quedó atrás en el barrio la venta de dulces. Cursó hasta el cuarto grado en la escuela Haití.
 Tocaba en bailes en varios centros de recreación. “Tocábamos de todo, bolero, merengue, son, pasodoble, danzones”, recuerda. 
Francis Santana acostumbraba a amenizar fiestas de Radhamés y Ramfis, dos hijos de Trujillo, acompañando a Joseíto Mateo con el conjunto ‘Decí tres veces que hacé’ de la Aviación Dominicana.  Sólo una vez cantó frente al tirano, la ocasión del susto. 
En la época, la Super Orquesta San José, de Papa Molina; la Generalísimo Trujillo, de Luis Alberti, y la Antillana, de Morel, eran las agrupaciones de moda.  
Esposa
“Ella cuando me conoció se volvió loca”,  dijo entre risas Francis en alusión a doña Liliam, con quien lleva 39 años de matrimonio y junto a quien procreó tres hijas, Katiuska, Anyara y Yasilda. De un matrimonio anterior, Francis es padre de Francia y Betty, quienes viven en el extranjero.
Cita entre sus amigos en la música a Fernando Casado, Frank Cruz, Joseíto Mateo  y Vinicio Franco.
Exhortación
A las nuevas generaciones de cantantes, Francis les advierte que se alejen del uso de drogas y de cualquier sustancia que dañe sus vidas y carreras. “Que no usen esos vicios nuevos, eso acaba con la vida. Para cantar no se necesita eso, está dañando la juventud. Yo nunca he usado nada de eso y tengo 65 años cantando”. 
Grupo Bonyé y salud
Francis Santana sigue activo. Canta dos domingos al mes con el grupo Bonyé en Las Ruinas de San Francisco, en eventos coordinados por el Ministerio de Turismo. La semana pasada fue sometido a cirugías de piernas por presión sanguínea  y diabetes: se le hinchaban los pies y fue necesario amputarle la punta de dedos de los pies.
500 CANCIONES
Ha grabado más de 50 producciones, con más de 500 canciones. Su gran éxito “Te Felicito”, es solicitado en sus presentaciones. Su más reciente disco es “Esto es Bolero”, de 2010. 
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DE PADRE CANTANTE Y PELOTERO AFICIONADO

Francis siguió los pasos de su padre Rafael Santana, quien fue uno de los primeros cantantes en grabar en el país.
Su progenitor era del Este del país, y su madre, María de la Cruz García, capitaleña.
Tenía siete hermanos, cuatro mujeres y tres varones.
Sobreviven dos de ellas y él.
En su niñez jugaba béisbol. El dueño del colmado Gloria, en la calle Caracas esq. Jacinto de la Concha, era el dueño del equipo. Pagaba por “hit”, En un juego Francis ganó RD$6.
“Me va a quebrar el negocio, Songo”, le dijo una vez.

 

Frases cohetes, el método de discurso engañoso para políticos perversos

Para definir a la nueva generación de "coheteros" de la política


REDACCIÓN.-El norteamericano Philips Brougthon inventó un método para decir frases y discursos que impresionen a los interlocutores o al gran público, haciendo aparecer a quien las pronuncia como una persona sabia y profunda, aunque en el fondo no signifiquen nada.Es un sistema simple, que consta de 30 frases “cohetes” agrupadas en tres columnas, cada una de las cuales lleva la numeración de 0 a 9. Así, combinando los números se obtendrán expresiones que engañan e impresionan a los incautos e incluso a los más cautos.
Veamos:
0 – Programación
0 – Funcional
0 – Sistemática
1 – Estrategia
1 – Operacional
1 – Integrada
2 – Metodología
2 – Estructural
2 – Equilibrada
3 – Planificación
3 – Comunicacional
3 – Digitalizada
4 – Dinámica
4 – Global
4 – Coordinada
5 – Propuesta
5 – Direccional
5 – Escalonada
6 – Implementación
6 – Opcional
6 – Persuasiva
7 – Reingeniería
7 – Institucional
7 – Estabilizada
8 – Proyección
8 – Multidimensional
8 – Paralela
9 – Prospectiva
9 – Transversal
9 – Holística

Si se combinan, por ejemplo, los números 6, 3  y 9 en el orden de primera, segunda y tercera columnas obtendremos la frase cohete: “Implementación comunicacional holística”. 
Y si combina los siguientes números 0, 8 y 1 obtendrá la frase: “Programación multidimensional integrada”. Imagínese a un político: “En nuestro país es necesario lograr una programación multidimensional integrada entre el Estado y el sector privado para poder alcanzar el desarrollo…bla bla bla….”
Cuando escuche una frase altisonante, que le parezca "bonita", "impresionante", deténgase a analizarla serenamente, para verificar si en verdad comunica algo importante, o simplemente se trata de palabras vacías en busca de votos.
Los 11 principios de Goebbels, el jefe de propaganda de Adolfo Hitler
Joseph Goebbels
Joseph Goebbels el jefe de propaganda del dictador alemán Adolfo Hitler desplegó una intensa labor de convencimiento y persuasión del pueblo alemán y de otros pueblos, en base a los siguientes 11 "principios". Estos "principios" son usados hoy por la mayoría de los políticos, aunque con diferentes palabras y no de manera tan evidente:
1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9.- Principio del silencio impuesto. Acallar al enemigo sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.
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Tomado de www.acento.com.do

 

PENSAMIENTO DEL DÍA

"Un ejército de ciervos dirigido por un leon es mucho mas temible que un ejército de leones mandado por un ciervo". Plutarco