¿Qué si políticamente hemos retrocedido?
Que hablen estas dos fotos: la de arriba registra la pírrica y vergonzosa
asistencia a la manifestación de rechazo a la mutilación al artículo 85 del CPP
que suprime al ciudadano el derecho a proceder judicialmente contra cualquier
funcionario sindicado como responsable de acciones dolosas en el desempeño de
sus funciones en perjuicio de los fondos del Estado o en violación a los
derechos ciudadanos, celebrada apenas el 5 de este mes de abril en el parque
Independencia. En cambio, la de abajo es un recuerdo nostálgico de aquella
manifestación del 14 de junio
de 1962, en el mismo parque Independencia, donde el líder del movimiento que
llevaba el nombre de esa fecha, Manuel Aurelio Tavárez Justo agrupó a cerca de 40
mil personas para denunciar la rampante corrupción que sacudía los cimientos de
las instituciones públicas señalando a los “enemigos del progreso, si los bienes del
pueblo son sustraídos a ese pueblo y entregados a los enemigos y sigue en
vigencia y se pone en práctica la ley de emergencia, y se pretende en
consecuencia golpear en esa forma al pueblo y a sus organizaciones más honestas,
identificadas con la lucha del pueblo” no dejarán otro camino que el de la
lucha por la “libertad o muerte”.
Cotejar estas dos fechas distanciadas por 52 años de historia de por
medio, con estas dos fotos y similares propósitos, y en el mismo lugar, no
queda espacio para la duda de que hemos políticamente retrocedido. Que otra vez
hemos perdido la batalla. Que el sábado 5 de abril la dictadura trujillista, en
su etapa morada, ha entrado en una vertiginosa ebullición hacia la más
tenebrosa y dolorosa realización. Tan confiados están sus mentores y gestores,
que el mismo día de este evento, que se suponía patriótico y de un carácter
nacional, el ministro de Defensa y el presidente del Senado, aparecían en las
redes sociales en el Fenway Park de Boston, en un gesto de burla y desprecio a
quienes promovían el rechazo al dogal que la canallada corrupta y rastrera se
propone colocarle al cuello del pueblo dominicano. Confesemos que perdimos.
Aceptemos que este pueblo se ha hecho merecedor del martirio que apenas comienza.
Que la noche será larga y demandará desandar los caminos para retomar una nueva
fidelidad a la solidaridad, para superar esta noche oscura, aparentemente sin salida, que se
nos viene encima.
Periodista, tienes en tus manos una poderosa arma para la liberación de los pueblos y del hombre, la palabra. Utilízala con sabiduría y nobleza.
martes, 8 de abril de 2014
lunes, 24 de febrero de 2014
Cerro Maravilla: un encuentro con la historia
Roberto R. Rodríguez
R.
CERRO
MARAVILLA (Puerto Rico) Recorrer la ruta
que lleva desde San Juan a Cerro Maravilla (también renombrado Cerro de
los Mártires) en Villalba, Puerto Rico, unas dos horas de carretera, es sentir
la emoción de quien viaja hacia el encuentro con la historia del sacrificio
heroico que en 1978 se escribió con la sangre de la inocencia traicionada y que
puso al desnudo la conspiración contra la patria de Pedro Albizu Campos. La
misma sangre que corrió cuesta abajo y ahogó en pueblos y ciudades puertorriqueños
la impunidad y las mentiras conque el fascismo pretendió encubrir la vandálica
acción acunada por quien actuando en nombre de la ley y al servicio del poder
extranjero encabezó el entonces gobernador neofascista Carlos Romero Barceló.
Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví, dos jóvenes
independentistas, fueron llevados el 25 de julio de 1978 a Cerro Maravilla por
un agente encubierto bajo el engaño de acometer una acción político-militar con
la excusa de conmemorar dos hechos trascendentales ocurridos en Puerto Rico en
ese mismo día pero de 1898 y 1952. El primero el desembarco de tropas
norteamericanas que terminó convirtiendo a Puerto Rico en colonia y la
proclamación de la constitución del Estado Libre Asociado que aún rige, pero en
1952.
Aunque las
opiniones sobre los hechos del 25 de julio de 1978 pueden variar de acuerdo con
la idea política de cada quien, difícilmente se encuentre –incluso entre
seguidores de Romero Barceló—quien descargue de responsabilidad al entonces
gobernador, quien llegó a llamar “héroes” a los policías que cometieron la
ejecución.
El objetivo era crear las condiciones para
entonces propiciarles “una lección a los independentistas”. González Malavé fue
cosido a tiros llegando a la residencia de su madre en 1986, en la ciudad de
Bayamón. Ese hecho ocurrió la tarde del 29 de abril,
solo dos meses después de su absolución por el secuestro del taxista Julio Ortiz Molina, quien fue secuestrado la
mañana de ese día en Ponce y llevado a la escaparda montaña.
El viaje a Cerro Maravilla era supuestamente volar las torres de la estación Rikavisión y la de la
policía que se encuentran en ese lugar aún. Por el entrampamiento a los dos
jóvenes asesinados, González Malavé no fue acusado debido a que se le ofreció
inmunidad a cambio de su testimonio sobre la ocurrencia de los hechos.
CERRO
MARAVILLA (Puerto Rico) Recorrer la ruta
que lleva desde San Juan a Cerro Maravilla (también renombrado Cerro de
los Mártires) en Villalba, Puerto Rico, unas dos horas de carretera, es sentir
la emoción de quien viaja hacia el encuentro con la historia del sacrificio
heroico que en 1978 se escribió con la sangre de la inocencia traicionada y que
puso al desnudo la conspiración contra la patria de Pedro Albizu Campos. La
misma sangre que corrió cuesta abajo y ahogó en pueblos y ciudades puertorriqueños
la impunidad y las mentiras conque el fascismo pretendió encubrir la vandálica
acción acunada por quien actuando en nombre de la ley y al servicio del poder
extranjero encabezó el entonces gobernador neofascista Carlos Romero Barceló.
Algo más de 35
años después, aunque el lugar donde ocurrieron los hechos se encuentra en un
notable abandono, no así en la memoria de los ciudadanos contemporáneo que
vivieron el desarrollo de los acontecimientos que hasta hoy son temas de
conversación entre los puertorriqueños.
Incluso llegó
a conocerse que la planificación y puesta en ejecución de los asesinatos se
hicieron para atender presiones de Washington que había estado preocupado por
otros hechos de corte terroristas ocurridos entonces en Puerto Rico y que
fueron inducidos por el mismo agente encubierto, Alejandro "El
Fraile" González Malavé.
El relato más
certero sobre los acontecimientos de Cerro Maravilla, está contenida en una
crónica escrita por Roberto –Pachi-
Ortiz Feliciano y que ponemos íntegra en esta dirección, convencidos como
estamos de que el suero de la verdad debe fluir transparente cuando se trata de
hacer justicia contra los abusos del poder:
http://ortizfeliciano.blogspot.com/2010/07/cerro-maravilla-se-escucho-una-voz.htmlY nunca conoceremos la verdad
Hamlet Hermann
A principios de noviembre del 2013, el gobierno sometió al Congreso Nacional una adenda al presupuesto del año siguiente con una sensible reducción de las asignaciones planteadas previamente para el Metro de Santo Domingo. Alegaban entonces que esos fondos serían utilizados para mejorar los salarios de los médicos y otros sectores de la sociedad dominicana.
Quince semanas después de aquel trasquilamiento, el 10 de febrero de 2014, ese mismo gobierno anunció que aportaría los fondos necesarios y suficientes para retomar la construcción de la segunda línea del Metro como forma de dar respuesta a los reclamos de los habitantes de la zona oriental de la capital. Esa fue una excusa difícil de creer porque tan reducidas movilizaciones nunca han logrado algo de un gobierno con las arcas vacías. Habría entonces que preguntarse: ¿Que pasó en realidad?
A pesar de ser una empresa que desde que surgió se ha mantenido más allá del punto de quiebra, tan pronto el gobierno planteó públicamente la disminución de su presupuesto, eructaron los “metristas” desde sus propias filas. Ni siquiera dieron tiempo a que algún sector social se manifestara libremente. Quienes salieron a reclamar fueron los “dolientes” que han disfrutado de las mieles del tren subterráneo. Un suplidor de materiales de construcción, un contratista, un economista mercenario, un consultor a sueldo de la OPRET y un magnate de las bancas de apuestas quien organizó unos cuantos micromítines. Ellos forjaron unas “movilizaciones populares espontáneas” a favor de seguir despilfarrando el erario para beneficio de uno de los grupos del Partido de la Liberación Dominicana.
En su ambición quisieran ocultar que, en la medida que el dichoso Metro se amplíe, así mismo irán creciendo las pérdidas. No hay esperanza de atenuarlas ni amortizarlas mientras no haya una administración transparente en el uso de los fondos que se le entregan.
La arrogancia que demuestran en cada declaración pública evidencia la clase de poder que ejercen sobre las asignaciones presupuestarias que se les otorgan. Como medida puede usarse el tenaz empecinamiento de Diandino Peña al oponerse a que se instalen y pongan en funcionamiento las líneas alimentadoras del Metro. Tan obstinado es que ha sido capaz de comprar casi cien autobuses, pagar comisiones a unos intermediarios, coimas a otros, intereses bancarios a tasas comerciales y expresar agradecimientos a algunos organismos internacionales por sus donaciones, para entonces dejar podrir a la orilla del mar esos vehículos, antes que ponerlos en servicio para beneficio de la eficiencia y rentabilidad del Metro.
Pero no aparece la racionalidad suficiente para ceder en su resistencia a instituir las rutas alimentadoras. No porque sean ignorantes o ingenuos. Todo lo contrario: son excesivamente sabichosos. Su proyecto estratégico consiste en que las innúmeras líneas del sistema del Metro que proyectan se alimenten unas a otras. Parece cosa de imbéciles, pero no lo es. Es que son desmesuradamente ambiciosos al querer gastar diez mil millones de dólares en algo que podrían lograr con menos de un solo millón de dólares. La ambición es inconmensurable y el desprecio por la eficiencia, absoluto.
Volviendo al tema original del cambio de orientación de parte del gobierno de Danilo Medina en torno al financiamiento del Metro cabe hacer varias preguntas:
¿Qué motivó que los administradores del Estado tuvieran preferencia para invertir en beneficios sociales en noviembre y que ahora, alegando reclamos populares, abastezcan sensiblemente al barril sin fondo del Metro? ¿No es aplicable en este financiamiento el “sunk cost”?
¿Fue esta puesta en reversa un componente de la pugna entre Danilo y Leonel a la que había que buscarle un “bajadero” para evitar rompimientos prematuros y desagradables en torno al Congreso del PLD?
¿Existía algún acuerdo, secreto e inviolable, de Leonel Fernández vinculando las construcciones del Metro de Panamá con el de Santo Domingo?
¿Encontró el gobierno, súbitamente, el dinero que no existía quince semanas antes, hasta el punto de que alcanza para obras de bien social y para el Metro?
¿Existió alguna presión insoportable desde los centros financieros que aportan capitales al gobierno actual?
¿Hubo insinuaciones brasileiras que sugirieron el cambio de opinión?
¿Todas las anteriores?
Parece que nunca sabremos la verdad que nos haría libres porque, por más divergencias que pudieran tener los del PLD, entre ellos se guardan las espaldas para tratar de preservar el poder hasta 2044.
A principios de noviembre del 2013, el gobierno sometió al Congreso Nacional una adenda al presupuesto del año siguiente con una sensible reducción de las asignaciones planteadas previamente para el Metro de Santo Domingo. Alegaban entonces que esos fondos serían utilizados para mejorar los salarios de los médicos y otros sectores de la sociedad dominicana.
Quince semanas después de aquel trasquilamiento, el 10 de febrero de 2014, ese mismo gobierno anunció que aportaría los fondos necesarios y suficientes para retomar la construcción de la segunda línea del Metro como forma de dar respuesta a los reclamos de los habitantes de la zona oriental de la capital. Esa fue una excusa difícil de creer porque tan reducidas movilizaciones nunca han logrado algo de un gobierno con las arcas vacías. Habría entonces que preguntarse: ¿Que pasó en realidad?
A pesar de ser una empresa que desde que surgió se ha mantenido más allá del punto de quiebra, tan pronto el gobierno planteó públicamente la disminución de su presupuesto, eructaron los “metristas” desde sus propias filas. Ni siquiera dieron tiempo a que algún sector social se manifestara libremente. Quienes salieron a reclamar fueron los “dolientes” que han disfrutado de las mieles del tren subterráneo. Un suplidor de materiales de construcción, un contratista, un economista mercenario, un consultor a sueldo de la OPRET y un magnate de las bancas de apuestas quien organizó unos cuantos micromítines. Ellos forjaron unas “movilizaciones populares espontáneas” a favor de seguir despilfarrando el erario para beneficio de uno de los grupos del Partido de la Liberación Dominicana.
En su ambición quisieran ocultar que, en la medida que el dichoso Metro se amplíe, así mismo irán creciendo las pérdidas. No hay esperanza de atenuarlas ni amortizarlas mientras no haya una administración transparente en el uso de los fondos que se le entregan.
La arrogancia que demuestran en cada declaración pública evidencia la clase de poder que ejercen sobre las asignaciones presupuestarias que se les otorgan. Como medida puede usarse el tenaz empecinamiento de Diandino Peña al oponerse a que se instalen y pongan en funcionamiento las líneas alimentadoras del Metro. Tan obstinado es que ha sido capaz de comprar casi cien autobuses, pagar comisiones a unos intermediarios, coimas a otros, intereses bancarios a tasas comerciales y expresar agradecimientos a algunos organismos internacionales por sus donaciones, para entonces dejar podrir a la orilla del mar esos vehículos, antes que ponerlos en servicio para beneficio de la eficiencia y rentabilidad del Metro.
Pero no aparece la racionalidad suficiente para ceder en su resistencia a instituir las rutas alimentadoras. No porque sean ignorantes o ingenuos. Todo lo contrario: son excesivamente sabichosos. Su proyecto estratégico consiste en que las innúmeras líneas del sistema del Metro que proyectan se alimenten unas a otras. Parece cosa de imbéciles, pero no lo es. Es que son desmesuradamente ambiciosos al querer gastar diez mil millones de dólares en algo que podrían lograr con menos de un solo millón de dólares. La ambición es inconmensurable y el desprecio por la eficiencia, absoluto.
Volviendo al tema original del cambio de orientación de parte del gobierno de Danilo Medina en torno al financiamiento del Metro cabe hacer varias preguntas:
¿Qué motivó que los administradores del Estado tuvieran preferencia para invertir en beneficios sociales en noviembre y que ahora, alegando reclamos populares, abastezcan sensiblemente al barril sin fondo del Metro? ¿No es aplicable en este financiamiento el “sunk cost”?
¿Fue esta puesta en reversa un componente de la pugna entre Danilo y Leonel a la que había que buscarle un “bajadero” para evitar rompimientos prematuros y desagradables en torno al Congreso del PLD?
¿Existía algún acuerdo, secreto e inviolable, de Leonel Fernández vinculando las construcciones del Metro de Panamá con el de Santo Domingo?
¿Encontró el gobierno, súbitamente, el dinero que no existía quince semanas antes, hasta el punto de que alcanza para obras de bien social y para el Metro?
¿Existió alguna presión insoportable desde los centros financieros que aportan capitales al gobierno actual?
¿Hubo insinuaciones brasileiras que sugirieron el cambio de opinión?
¿Todas las anteriores?
Parece que nunca sabremos la verdad que nos haría libres porque, por más divergencias que pudieran tener los del PLD, entre ellos se guardan las espaldas para tratar de preservar el poder hasta 2044.
Un encuentro por Santiago
Ramón
Antonio Veras
1.- El país
está viviendo una etapa de su historia en la cual amplios sectores de la vida
nacional manifiestan interés en someter a discusión temas que preocupan a la nación. Seminarios,
coloquios y conferencias se efectúan casi a diario, algunas veces
de carácter regional
o local.
1.- El país
está viviendo una etapa de su historia en la cual amplios sectores de la vida
nacional manifiestan interés en someter a discusión temas que preocupan a la nación. Seminarios,
coloquios y conferencias se efectúan casi a diario, algunas veces
de carácter regional
o local.
2.- reo que
resulta sumamente interesante que alguna universidad, organización empresarial
o gremial de Santiago, decida tomar en consideración la posibilidad de efectuar
en esta ciudad una especie de coloquio, conversatorio o debate, en el cual se
discuta la situación que se encuentra la comunidad en lo que se refiere a sus
servicios públicos básicos, y principalmente examinar el comportamiento que han asumido sus fuerzas
vivas; los sectores, clases y capas sociales llamadas a incidir en forma
determinante en todo lo que tenga cardinal importancia para Santiago.
3.- Ese
encuentro, que creo que no puede efectuarse de un día para otro, ni en cuestión
de dos o tres horas, se deben poner en agenda para ser discutidos en forma
franca y con sentido realista y crítico, todos los puntos en los cuales aquellos
que tienen poder con influencia no han aportado nada o han sido tímidos en su accionar por el bien de la ciudad de Santiago.
4.- Los
hombres y mujeres sensatos de Santiago con sentido de progreso, no pueden
actuar como el avestruz, ocultando la cabeza, cerrando los ojos, cubriéndose la
cara o volviéndola para otro lugar para no ver la realidad, lo que está a la
vista de todos, lo que no se puede esconder: que Santiago se está hundiendo en
nuestras propias narices.
5.- No
resiste el más mínimo análisis que una ciudad como la de Santiago, que cuenta
en su seno con tantos y tantos hombres y mujeres de talento, con formación desarrollista y visión
empresarial de futuro, se comporten tranquilos, serenos, sosegados,
algo así como si a su alrededor nada estuviera pasando.
6.- Con un
encuentro como el que he planteado realizar en Santiago, sólo nuestra comunidad
resulta favorecida porque permitiría a sus munícipes más activo, lucidos y con
inquietudes, analizar y procurar la solución de asuntos que nos están lesionando a todos.
7.- Los
problemas que afectan a Santiago no son sectoriales, sino comunitarios. Las dificultades
se agravan, si no se enfrentan a su debido tiempo; los inconvenientes
analizados en equipo se
solucionan.
8.- El
estado de abandono que exhibe Santiago desdice mucho de sus habitantes como personas civilizadas y decentes; como integrantes de una comunidad con
tradición de ser munícipes preocupados por el buen funcionamiento de su ciudad
en lo que se refiere a orden y aseo.
9.- Si la Alcaldía
de Santiago, no tiene en su agenda cambiar la cara de Santiago de sucio a
limpio, de mugriento a aseado; de
caótico a ordenado; de turbulento a
tranquilo; de oprobioso a honroso; y de
inviable a viable; entonces los santiagueras y santiagueros que queremos a
Santiago estamos en el deber de reunirnos para en conjunto analizar qué no
hemos hecho, por qué la pasividad ante la fea realidad que pinta nuestra
ciudad, y qué hacer por ella con la vista puesta hacia el futuro.
Empresarios que practican la esclavitud
Luis Amílkar Gómez
El
empresariado dominiciano siempre ha sido considerado uno de los más atrasado en
toda América Latina.
El
empresariado dominiciano siempre ha sido considerado uno de los más atrasado en
toda América Latina.
En
las empresas criollas ha imperado el atraso en las relaciones obrero-patronales,
los salarios históricamente han sido bajos, los beneficios mantienen niveles
mínimos, las condiciones de trabajo muy duras y las fábricas son manejadas
despóticamente.
Es
lo que se llama capitalismo primitivo o salvaje.
Los
pocos beneficios que han obtenido los trabajadores dominicanos han sido logrado
a través de una fiera lucha laboral y a través de leyes que han sido aprobadas
durante largas batallas con los legisladores y el gobierno.
Ahora,
el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), quiere modificar el Código
Laboral. Pero no para mejorar las
condiciones de sus trabajadores, sino para convertírlos prácticamente en
esclavos.
Leamos
lo que los empresarios están demandando.
La
CONEP justifica el cambio al código diciendo que el mismo representa a la
minoría. La verdad es que en ninguna
empresa o fábrica del mundo los oberos son minorías.
Ellos
quieren eliminar la cesantía y plantean 3 años de trabajo o acumulación y
cuatro salarios cotizables ($8,645 por año).
Eso indica que no importa cuantos años el obrero trabaje, al final, solo
le pagarán $RD34,580 al momento del despido.
Quieren
limitar la asistencia económica por muerte o discapacidad. En buen dominicano, si el trabajador muere o
queda discapacitado, los familiares no tendrán ni con que enterrarlo o
mantenerlo.
Aumentar
de 44 a 48 horas semanales la jornada laboral con lo que se viola desde hace
tiempo las 40 horas que exige la Organización Internacional del Trabajo(OIT) y
que es la jornada vigente en los países civilizados.
La
ampliación de tres a seis meses el periodo de prueba para fijar un empleado,
trayendo más beneficio al patrón en ahorros de salarios y beneficios.
Piden
la flexibilización de la cuota de contratación de extranjeros, que es de 80%
criollos a 20 extranjeros, asó como la modificación a ciertos criterios para
emplear personal que no sea dominicano.
Es decír, la mano de obra barata, que proveen los hermanos haitianos,
comenzará a invadír nuestras fábricas.
No
quieren que incluyan el tiempo de almuerzo o descanso como parte de la jornada
laboral. O sea, el trabajador no debería
tener derecho ni siquiera a comer.
Los
empleados deben someterse a pruebas anti-doping (drogas) y de consumo de
alcohol. En verdad, los únicos que
parecen que están fumando crack del malo son los empresarios del CONEP.
Por
último, los dueños de empresa exigen prohibír el uso de teléfonos celulares y
el uso de las redes sociales durante las horas de trabajo.
La
degradación de la vida en nuestro país está llegando a niveles alarmantes. Por cada paso que avanzamos, retrocedemos
tres.
Es
obvio que tenemos una clase empresarial de lo peor. Lo único que le interesa es aumentar la
plusvalía que producen los trabajadores al venderles sus manos de obra.
No
le importa el desasosiego social que esas medidas traerán no solamente a la
estabilidad del país, sino también a millares de familias que serán afectadas.
Esperamos
que todavía quede algo de dignidad en los legisladores dominicanos y no
permitan que estas modificaciones abusivas sean aprobadas.
Esta
vez debe ser verguenza contra dinero.
De
lo contrario, los asalariados tendrán que atrincherarse en las empresas y
fábricas del país para hacer valer sus derechos.
Al
fin y al cabo, ellos son solamente obreros.
Jamás esclavos.
domingo, 9 de febrero de 2014
SANTIAGO: CIUDAD CORAZÓN NO, UNA LETRINA EN EL CIBAO
Por: Ramón Antonio Veras.

1.- Este escrito no va dirigido a insensibles ni a sinvergüenzas, sino a personas con un mínimo de sensibilidad y decencia.
2.- La introducción anterior la hago porque a los insensibles nada les motiva, y el sinvergüenza no cuenta para los asuntos que deben ocupar la atención de los hombres y mujeres de valía.
...3.- En razón de que en la ciudad de Santiago de los Caballeros se han unido los insensibles, sinvergüenzas, apáticos e indolentes, este trabajo solamente va para que sea asimilado por aquellos santiagueros y santiagueras que se respetan, tienen sentido de la limpieza, y no han perdido la honorabilidad.
4.- El estado de calamidad, abandono, sucieza y desorden, que padece la ciudad de Santiago de los Caballeros, ha motivado a diferentes sectores de la vida nacional a expresar su sentir por distintos medios de comunicación escritos; en ese sentido lo han hecho Ramón Colombo, Rosario Espinal, y otros.
5.- Sería muy saludable que aquellas personas que todavía no se ha dado cuenta del desastre que aqueja a Santiago, lean el editorial que copiamos a continuación, el cual revela una parte del abandono que exhibe Santiago de los Caballeros, en pleno centro de la ciudad.
AGRESIÓN A LOS SANTIAGUEROS
“A pesar de su alto valor histórico y atractivo, el parque Duarte, de Santiago, ha degenerado a centro de encuentro para vendedores ambulantes, la trata de haitianos, delincuencia y prostitución. Con el parque Colón, que fuera lugar de sano recreo, está pasando lo mismo. Estos lugares de recreación y de alto valor histórico han caído en el abandono y son usados como escenario para actos impúdicos y negocios de la peor reputación.
Para los santiagueros, el abandono de estos espacios, la falta de atención y mantenimiento, es una terrible agresión. Sin embargo, la actitud de las autoridades no es extraña, si se toma en cuenta que Santiago ha estado sometida al asedio de la acumulación de basura por incompetencia de las autoridades municipales. Los munícipes merecen que sus autoridades cobren conciencia de sus deberes y corrijan la situación que afecta a estos espacios públicos”. (Periódico Hoy, sábado 8 de febrero de 2014).
6.- Toda persona respetada y decente, residente en Santiago de los Caballeros, se siente agredida, ultrajada; insultada en su dignidad, y en la consideración que debe merecer todo munícipe honorable.
7.- Constituye un agravio para santiagueros y santiagueras, que la alcaldía municipal haya cerrado los ojos para tolerar la afrenta que es permitir que los parques históricos de la ciudad se hayan convertido en una letrina, en un bochornoso insulto a los hombres y mujeres de vergüenza, dignidad y decoro en santiago.
8.- Sólo aquellos que han hecho complicidad impúdica con quienes desde la alcaldía municipal han convertido a la ciudad de Santiago en una letrina en el Cibao, pueden deshonrar a nuestra ciudad con su indiferencia, para que la ignominia nos dé un aldabonazo en la misma cara.
Todo aquel que considere que el título de este artículo no le cuadra a Santiago hoy, está invitado a un recorrido por nuestra ciudad para comprobar la realidad de la porquería que es hoy la otrora Ciudad Corazón.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Hay que solucionar lo del Bulevard de Tamboril
![]() |
| Roberto Rodríguez Editor |
¿Qué pasó? ¿Comunicadores sin comunicación? Entiendo que hay un problema serio con eso del boulevard de mi pueblo Tamboril y la concurrencia que se da cita allí, la que –de acuerdo a lo denunciado-- en los más de los casos tiene un comportamiento de mal gusto, ruidoso y fuera de control. Propio de antisociales.
Igual se conoce de
la presencia de individuos de otros pueblos vecinos que aportan nada para que
lo que se supone es una obra para el disfrute familiar en el marco de las
buenas costumbres cumpla con su cometido.
Las quejas son suficientes y abundantes para
que el propio alcalde haya tomado ya en sus manos la situación y tratar de
poner el orden haciéndose asistir de las instituciones que sean necesarias, e
imponiendo medidas como la de limitar el horario, tanto en los días de trabajo
como los fines de semana.
Una obra diseñada
para el sano esparcimiento, no puede permitirse que se convierta en una
intolerable fuente de caos y el desorden social. Son muchos los vecinos del
área con los que he conversado, y la queja es la misma. Tanta gente no puede
estar equivocada.
El alcalde tiene la
responsabilidad de asumir la situación, antes de que esta derive en una
tragedia, de la que puede estar seguro será acusado y responsabilizado.
No puede el alcalde
Anyolino Germosén pretender que una buena obra como la del Bulevard, revierta
el propósito que la motivó, a causa y en nombre de un clientelismo político y
un populismo que resultan de alto riesgo.
No se puede permitir
que continúe convirtiendo a Tamboril en un pandemónium. Incluso, la información
que tengo es que hay vecinos que ya se han mudado y otros están en el mismo
camino. Nadie puede ni debe ser condenado a abandonar el fuero de su hogar
familiar en nombre de una mal manejada política de recreo y sano esparcimiento que
se supone debe ser para el disfrute e intercambio social y cultural como se presume es un bulevard.
Todo eso es lo que
hasta ahora se entiende. Estamos más que claros! Ahora lo que se hace un poco
cuesta arriba y resbaladizo comprender es que, --como se ha dicho--, “comunicadores” utilicen sus medios para
exhortar a la destrucción de la propiedad municipal. Obras que al final de la
jornada, no importa quién las construya, terminan siendo propiedad del municipio
y de orgullo para quienes pagaron los impuestos para hacer posible su
materialización.
Si las cosas son
como se dicen, estamos en presencia de un acto de convocatoria al bandolerismo y
libertinaje que no creo que pueda hacerle gracias a ningún tamborileño que ame
a su pueblo. Pero aún más, peor sería si esta convocatoria tiene motivaciones políticas,
porque entonces sí es verdad que nos hemos jodidos y se habrá jodido todo.
Los comunicadores
que han incurrido en esta acción temeraria, deberían reflexionar pensando más
en el colectivo de tamboril que permitir que los empujen las pasiones políticas.
Se impone la comunicación de dos vías para que en todo esto haya un solo
ganador, nuestro querido pueblo: Tamboril. Se impone el diálogo y, hasta la mediación
si fuese necesaria, o cual que sea la vía para devolver la armonía y
tranquilidad a la comunidad. Estamos a tiempo para que ganemos todos.
lunes, 27 de enero de 2014
Claro que podemos
Xavier Caño Tamayo*
Es frecuente oír con amargura que
nos machacan. Que es inútil denunciar injusticias y fútil desvelar el saqueo
que nos empobrece. Que es infructuoso manifestarse porque al gobierno y a las
instituciones de esta democracia vacía les da igual. Que no nos temen. Pero
ese quejío solo demuestra que hay pesimismo, desistimiento. No
significa que no haya nada que hacer y menos aún que nada se haga.
Que la intención de voto según un
sondeo reciente sea 33,5% para el PSOE y 32% para el PP (más allá de las
trampas que “cocinan” las cifras), indica con claridad meridiana cuanta gente
equivoca la diana. El camino para cambiar esta sociedad, pues, es largo y
difícil.
Es frecuente oír con amargura que
nos machacan. Que es inútil denunciar injusticias y fútil desvelar el saqueo
que nos empobrece. Que es infructuoso manifestarse porque al gobierno y a las
instituciones de esta democracia vacía les da igual. Que no nos temen. Pero
ese quejío solo demuestra que hay pesimismo, desistimiento. No
significa que no haya nada que hacer y menos aún que nada se haga.
¿Por qué no estamos en la calle con
lo que pasa? es lamento frecuente. Porque, a pesar de todo, aún hay mucha gente
que tiene algo que perder. Y, mientras así sea, no se vence el miedo. Y, sin
vencer el miedo, no hay cambio social que valga.
Sin miedo se sale a la calle, se
ocupa pacífica y masivamente, se planta la ciudadanía, desobedece y cambia las
cosas. Olga Rodríguez ha escrito un excelente libro sobre las revueltas árabes
titulado Yo muero hoy. Tremendo título. Porque fue lo que decía
mucha gente concentrada en la plaza de Tahir, en El Cairo, los últimos días de
la batalla contra la dictadura de Mubarak: Yo muero hoy. Pero aquí aún queda
mucho trecho para que mucha gente tenga esa actitud. No morir, sino arriesgar,
jugársela.
No salen masas a la calle porque
mucha gente parece tener aún los mismos valores y principios del sistema que
nos explota, engaña y reprime. Ganar dinero y poseer muchas cosas materiales es
fundamental; la competitividad es imprescindible; la clave es el crecimiento;
ha de aumentar el consumo… No se pone en cuestión este sistema capitalista ni
la injusta y desigual sociedad que ha engendrado. Incluso hay quien cree que la
solución sería volver a 2007, antes de que empezara este tormento de la crisis.
En nuestro país, además, tampoco se cuestiona el régimen monárquico neoliberal,
bipartidista, corrompido y cada vez más autoritario que mangonea España.
Que la intención de voto según un
sondeo reciente sea 33,5% para el PSOE y 32% para el PP (más allá de las
trampas que “cocinan” las cifras), indica con claridad meridiana cuanta gente
equivoca la diana. El camino para cambiar esta sociedad, pues, es largo y
difícil.
Por eso no sale la gente a la calle.
Que solo la mitad de la población cuestione la monarquía a estas alturas indica
el nivel de conciencia crítica que hay. Y la conciencia crítica no se
improvisa. Pero, a pesar de todo, se avanza y la situación es mejor que antes
del 15 M, por ejemplo. Porque transformar la sociedad y el país no es una
carrera de velocidad, sino una maratón.
Porque los cambios necesitan tiempo,
Marzouki nos cuenta lo que aprendió de su abuelo que sembraba en el desierto.
“Se siembra en tierra árida y esperas. Si llueve, hay cosecha, porque el
desierto, tras la lluvia, es como Asturias. Caminas sobre tierra quemada, pero,
cuando llueve, uno se pregunta cómo ha sido posible: flores, vegetación,
verdor… Porque las semillas estaban ahí.” Sembrar es aumentar la conciencia
crítica, organizarse, construir la unidad, trabajar la vía electoral de abajo a
arriba…
Se avanza. Pero hay que quebrar el
desistimiento, porque, como escribe Monedero, “para el régimen es esencial
impedir que el pueblo salga del sopor conformista y también que crea que no hay
nada que hacer. Porque el poder sabe la potencia de la ciudadanía indignada. Y
tiene más miedo del que imaginamos. ¿Por qué, de no ser así, aprueban ahora una
ley de seguridad ciudadana que convierte en delito casi cualquier protesta en
el país con menos delincuencia de Europa? Porque el régimen borbónico
bipartidista del 78 sabe que su situación en España está sujeta con pinzas. Y
si empezamos a decir que sí se puede…”
Claro que se puede. Como cuenta El
Roto en una de sus agudas ilustraciones: No dejéis que salgan a la
calle, no sea que se den cuenta de los muchos que son. Y Gandhi nos enseñó
que “siempre ha habido tiranos y, por un tiempo, parecían invencibles.
Pero siempre han acabado cayendo. Siempre”.
Todo cambio siempre parece
imposible, hasta que se logra, decía Mandela. Pasó 27 años en la cárcel, pero
logró una Sudáfrica libre de apartheid. Cuestión de esperanza.
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*Periodista y escritor
*Periodista y escritor
domingo, 26 de enero de 2014
Duarte y Sócrates con los emuladores de Melito
A propósito del 201
aniversario del nacimiento del Patricio Juan Pablo Duarte, andan tantas
alabanzas y reconocimientos, que no queda de otra que lamentarse de que esto
ocurra sólo en una fecha en particular y no todos los días del año, dónde la
prédica se acredite con la praxis.
Lo anterior me ha hecho reflexionar en torno a
las diversas formas en que se ha usado el legado de Duarte. Los unos los honran
con el recordatorio, y los sinvergüenzas lo deshonran con la práctica que
ejercen en su nombre. Unos y otros, al final de la jornada, terminan reduciendo
a la nada la gesta que eleva al Patricio. Los que decimos seguir la obra de
Duarte, somos incapaces de darle continuidad y llevarla al término por él
soñado. Los otros, los que no sirven, en nombre de esa continuidad, en la
práctica desandan los caminos de Duarte y nos llevan vertiginosamente a
enterrar sueños y esperanzas.
Los perdedores que hemos
sido siempre, desde el primer día como nación, nos quedamos elevando los
gritos, como perros que ladran a la luna. Los otros, los farsantes, los
traidores, no han perdido una sola batalla. Nosotro, los más (con honrosos
conatos de sublevación) no hemos sabido
ni tenido el coraje de abrazarnos y, porque no hemos sabido interpretar, como
dice Saint Exupery “Amar no es mirarse el
uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”, o lo que es lo mismo, ser
solidario no es mirar todos en la misma dirección, sino, tomarnos de la mano y
marchar juntos hacia el objetivo. No hemos tenido coraje. Solo balbuceamos
palabras ribeteadas de patriotismo y honra al duartianismo. Lamentablemente por
falta de acción todo se convierte en sueños de pocas esperanzas. Es como
embarazados por ese sueño de esperanzas que muere dentro.
Arribando a esta parada que se hace necesaria para la reflexión,
me encuentro en la obra completa de Platón, con la su Apología de Sócrates, en la que éste entre otras, para su
defensa, señala lo siguiente: “Dice que soy culpable porque corrompo la
juventud; y yo, atenienses, digo que el culpable es Melito, en cuanto, burlándose
de las cosas serias, tiene la particular complacencia de arrastrar a otros ante
el tribunal, queriendo figurar que se desvela mucho por cosas por las que jamás
ha hecho ni el más pequeño sacrificio y voy a probároslo”.
“Ven acá, Melito, dime:
¿ha habido nada que te haya preocupado más que el hacer los jóvenes lo más
virtuosos posible?”
Melito:
“Nada, indudablemente”.
Sócrates:
“Pues bien; di a los
jueces cuál será el hombre que mejorará la condición de los jóvenes. Porque no
puede dudarse que tú lo sabes, puesto que tanto te preocupa esta idea. En
efecto, puesto que has encontrado al que los corrompe, y hasta le has
denunciado ante los jueces, es preciso que digas quién los hará mejores. Habla;
veamos quién es”.
“Lo ves ahora, Melito;
tú callas; estás perplejo, y no sabes qué responder. ¿Y no te parece esto
vergonzoso? ¿No es una prueba cierta de que jamás ha sido objeto de tu cuidado
la educación de la juventud? Pero, repito, excelente Melito, ¿quién es el que
puede hacer mejores a los jóvenes?”
Y yo pregunto: En
nuestro país, ¿se anima alguien a responder por Melito?
viernes, 24 de enero de 2014
Juntos, podemos
José Carlos García
Fajardo*
Leyes fiscales y de comercio
abusivas, evasión flagrante de impuestos, gobiernos corruptos… todos estos
elementos y muchos más conforman un sistema económico mundial injusto que
impide que las comunidades más vulnerables puedan llevar una vida digna y
asegurar el futuro de sus hijos.
La injusticia económica y fiscal
condena a millones de personas a la miseria, cuando no pone en riesgo la misma
supervivencia del individuo que la padece. Se calcula que la evasión fiscal
habrá provocado la muerte de 5,6 millones de niños en los países en desarrollo
entre 2000 y 2015. Son 1.000 niños al día.
Mil cuatrocientos millones de
personas viven en extrema pobreza y carecen de los recursos más básicos, como
agua limpia, comida, educación y servicios sanitarios.
Uno de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio es reducir la pobreza a la mitad en 2015. Para llevar a cabo
este proyecto son necesarios 30 mil millones de euros, según la ONU. Sin
embargo, en InspirAction están convencidos de que ese dinero ya está
disponible, sólo que se encuentra en las manos equivocadas. Las grandes
multinacionales evaden al año 160.000 millones de dólares en impuestos que
dejan de pagar en los países donde operan, 4 veces más de lo que se necesitaría
para cumplir el primero de esos Objetivos.
Estos son algunos de los temas que
desarrollan en formato periodístico y al alcance de todos: ¿Qué es la evasión
fiscal? ¿Por qué es bueno pagar impuestos? La esclavitud económica. Cómo
expoliar a los países pobres. ¿Por qué es tan fácil engañar a los países
pobres? Bienvenido a los paraísos fiscales. Algunos ejemplos del expolio.
¿Quiénes son los responsables? ¿Qué podemos hacer, nosotros ciudadanos corrientes?
Les sugiero entrar en http://www.elcobradordelsur.com/informate.html y cooperar en la denuncia y en la
acción. Que no haya protesta sin propuesta alternativa, pues tenemos acceso a
los medios digitales de comunicación social. Ya no tenemos excusa para
no informarnos lo mejor posible, para tener un criterio con el que contrastar
las inmundicias de unos poderes despóticos y muchas veces criminales. Incurren
en criminalidad los responsables de la manipulación en el precio de las
cosas, los que defraudan a Hacienda y evaden capitales a paraísos
fiscales; los que se sirven de sus puestos administrativos o
políticos para obtener sinecuras y favores en perjuicio de terceros y del
erario público; los que falsean cuentas y documentos para operar en
negro, los que trafican con voluntades y alteran los primordiales derechos a
una sanidad pública y gratuita para todos, el acceso a una educación universal,
los que niegan el derecho de las personas ancianas, discapacitadas y
dependientes a los cuidados que necesitan. Los que practican la segregación
social con inmigrantes olvidando que nosotros, los europeos, fuimos emigrantes
durante siglos y que la famosa “revolución industrial” hubiera sido imposible
sin la mano de obra de sus aborígenes y de las riquezas expoliadas. Desde esos
nos devuelven la visita que les hicimos durante siglos para “civilizarlos,
cristianizarlos e introducirlos en nuestras redes de comercio”, como rezan los
acuerdos de la Conferencia de Berlín de 1884- 85, para el reparto de
África entre las potencias imperialistas Gran Bretaña, Francia, Alemania,
Bélgica y Portugal. Sin ningún
participante africano.
Somos responsables solidarios, y
esos pueblos tienen derecho a la reparación debida, al lucro cesante y al
reconocimiento de que no existe deuda exterior alguna porque ha sido cobrada
con creces. Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo.
Así como somos y desde donde nos encontramos podemos y debemos participar. Que
a la compasión y a la indignación les acompañe el compromiso de implicarnos en
la acción política por una sociedad más justa y solidaria. Pasar la palabra,
esta es la consigna; participar en la acción social imprescindible para
derrocar estas oligarquías financieras, estos fanatismos ideológicos, el
impresionante poder de los bánksters organizados y diluidos como magma.
Somos necesarios porque cuando
padecen los más débiles, los inocentes, las personas corrientes, no
comprometernos no es ser neutrales sino tomar partido por el más fuerte y
codicioso.
Con
palabras de Albert Camus, tenemos que participar con decisión y tenacidad, para
que nuestros hijos y nietos no tengan que avergonzarse de nosotros
porque, habiendo podido tanto, nos atrevimos a tan poco.
*Profesor Emérito de la Universidad
Complutense de Madrid (UCM).
domingo, 12 de enero de 2014
Mirando hacia el cielo en Santo Domingo, 12 enero 1972
“la gente de la estrella en el mapa”, general Rafael Nivar Seijas
Con el paso del tiempo el acontecimiento ha adquirido la categoría de hito en la historia dominicana. Los cuatro jóvenes son hoy venerados como héroes nacionales. Después de los padres de la Patria, Gregorio Luperón, las Hermanas Mirabal, Manolo Tavárez y los Héroes de Abril (incluido Caamaño) en el panteón dominicano van en orden de jerarquía los cuatro muchachos del kilómetro 14. Incluso, si usted pregunta hoy día en cualquier aglomeración de personas, pocos podrán responderle y a pocos les importa cuál era la afiliación política de aquellos aguerridos jóvenes.
El website del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, al referirse a la “Plaza Monumento Héroes y Mártires del 12 de Enero” dice “Estos cuatro jóvenes eran dirigentes medios y del Comité Central del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la organización política democrática, antitrujillista y antiimperialista más importante de siglo XX en la República Dominicana, dirigida por Manolo Tavárez y Minerva Mirabal.
Los Héroes del 12 de enero se encontraban en Cuba en 1967 con el objetivo de preparase política y militarmente para impulsar los cambios políticos de un Estado democrático, con respeto a los derechos humanos. Su objetivo era derrocar la dictadura de Balaguer y restablecer el nuevo orden que inicio después del ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo de 1961.
Para lograr este objetivo las fuerzas revolucionarias habían enviado a combatientes de la guerra de abril, a miembros del Comité Revolucionario Camilo Torres –Corecato- y otros revolucionarios dominicanos a entrenarse al extranjero.
Dentro de este contexto los héroes del 12 de Enero establecen contacto con el coronel Francis Caamaño y desarrollan un proceso de discusión que culmina con la creación el 17 de diciembre de 1967, de los Comandos de la Resistencia Dominicana, dirigidos por el coronel Francisco Caamaño y Amaury Germán Aristy.
Los Palmeros como también se denominó a los Héroes del 12 de Enero, tuvieron una vida consagrada a la consecución de sus ideales patrios, entregando el alma, la fuerza y la pasión de la juventud en las principales batallas sociales libradas por el pueblo dominicano después de la muerte del tirano Rafael Trujillo”.
El lunes 10 de enero de 1972 por la noche yo había regresado de Venezuela, mi primer viaje al extranjero, y me aprestaba a reanudar la asistencia a clases en la universidad. El miércoles por la mañana, atrapado por la sorpresa que envolvía al resto de los habitantes de la Capital, me detuve en la avenida Duarte con Baltazar de los Reyes entre la multitud que observaba los aviones militares que volaban en grandes círculos hacia el este. Nadie en aquel entorno sabía con exactitud lo que ocurría ni dónde. La falta de información precisa era suplementada por los rumores que circulaban profusamente.
Al releer en estos días la exhaustiva cobertura de “El Caribe” publicada el 13, el 14 y el 15 de enero de 1972 sobre los hechos ocurridos en el kilómetro 14 de Las Américas el día 12 anterior de ese mes y año, metrasladé en el recuerdo a aquella época y reflexioné sobre el sacrificio de estos jóvenes en el contexto más amplio del accionar de la izquierda.
Por cierto, a propósito de una polémica suscitada por Hamlet Hermann sobre la responsabilidad de los sucesos del 12 de enero, el diario digitalA los 7 Días informaba el 30 de enero de 2013 “La Fundación Amaury Germán Aristy refutó este miércoles en un documento público las afirmaciones hechas por Hamlet Hermann en una cronología sobre los hechos que culminaron el 12 de enero de 1972 con la muerte en combate con el ejército y la policía de Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy, Virgilio Perdomo y Ulises Cerón Polanco.
La Fundación incluye las gestiones de los familiares de los asesinados, desde el momento mismo en que supieron del cerco, para tratar de salvarles la vida, que incluyeron la visita al entonces nuncio apostólico Luciano Storero con el objetivo de crear una comisión de personalidades que solicitara un alto al fuego y una cita con Joaquín Balaguer”.
Resalta el hecho de que “los familiares de los asesinados” gestionaran en altas instancias de la sociedad el salvarles la vida a los revolucionarios sitiados, más bien a dos de ellos porque se sabe que dos habían caído en la emboscada inicial. Al parecer en ningún momento se pensó en acudir a las instancias de masas. Puede que los atribulados familiares tuvieran razón sabiendo que el grupo de los palmeros estaba desvinculado de las masas.
La mayor parte de la izquierda se había negado a asumir la derrota sufrida por las fuerzas del bloque social subalterno frente al bloque social dominante en el enfrentamiento armado de abril de 1965. Optó, en cambio, por alternativas al margen de las masas. El nombre de la organización de los palmeros permite describirlo: Comandos de la Resistencia.
También se incluye el otro sector importante de la izquierda, y tal vez el más numeroso, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), que optó por los Comandos Revolucionarios Clandestinos (CRC). Ya el Movimiento Revolucionario 14 de Junio había inmolado a su núcleo más capaz en el alzamiento tras el golpe de Estado de 1963, quedando posteriormente disperso y reducido, aunque se recuperó un poco durante la Guerra de Abril, para luego caer en el desmembramiento definitivo en 1968.
La definición de comando dice:
“Pequeño grupo de tropas de choque, destinado a hacer incursiones ofensivas en
terreno enemigo”.Así que, mientras ese “pequeño grupo de tropas de choque” era
diezmado en el kilómetro 14 decenas de miles de personas que compartíamos sus
propósitos y que podríamos haberlos asistido permanecimos durante horas
mirando al cielo en las calles de Santo Domingo. Carecíamos de una dirección
que nos diera cohesión y, consecuentemente, nos condujera a la acción. Porque,
lamentablemente éramos la masa, un ente totalmente desvinculado del
comando.
Conocí brevemente a Amaury mientras ambos estudiamos en el liceo Juan Pablo Duarte, yo un curso menos. Más tarde él fue dirigente de laUnión de Estudiantes Revolucionarios (UER) junto a otro conocido mío: Ismael Perdomo (Mayelín), quien moriría en combate, todavía adolescente, a comienzos de mayo de 1965.
Gran sorpresa tuvimos quienes frecuentábamos el comedor de la UASD al leer el día 14 en El Caribe que “El brigadier Nivar Seijas también relató la manera en que la Policía dio con las personas buscadas. Dijo que desde hace 20 días se seguía a un carro modelo 1972, propiedad de César A. Félix, la misma persona que alquiló la casa en la que se supone se escondían los prófugos”. No sabíamos que Félix pertenecía al grupo al que en nuestras conversaciones nos referíamos con el código de “la gente de la estrella en el mapa”
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Tomado de www.acento.com.do
Ramón Arturo Guerrero
Periodista
El 12 de enero de 1972 cayeron
abatidos en combate contra 2 mil soldados y policías, en el kilómetro 14½ de la
Autopista Las Américas, en las afueras de Santo Domingo, Amaury Germán
Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy
(La Chuta). Estos cuatro revolucionarios, encabezados por Amaury
Germán, formaban parte del grupo Comandos de la Resistencia, cuyo líder
principal era el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, residente en Cuba.Con el paso del tiempo el acontecimiento ha adquirido la categoría de hito en la historia dominicana. Los cuatro jóvenes son hoy venerados como héroes nacionales. Después de los padres de la Patria, Gregorio Luperón, las Hermanas Mirabal, Manolo Tavárez y los Héroes de Abril (incluido Caamaño) en el panteón dominicano van en orden de jerarquía los cuatro muchachos del kilómetro 14. Incluso, si usted pregunta hoy día en cualquier aglomeración de personas, pocos podrán responderle y a pocos les importa cuál era la afiliación política de aquellos aguerridos jóvenes.
El website del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, al referirse a la “Plaza Monumento Héroes y Mártires del 12 de Enero” dice “Estos cuatro jóvenes eran dirigentes medios y del Comité Central del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, la organización política democrática, antitrujillista y antiimperialista más importante de siglo XX en la República Dominicana, dirigida por Manolo Tavárez y Minerva Mirabal.
Los Héroes del 12 de enero se encontraban en Cuba en 1967 con el objetivo de preparase política y militarmente para impulsar los cambios políticos de un Estado democrático, con respeto a los derechos humanos. Su objetivo era derrocar la dictadura de Balaguer y restablecer el nuevo orden que inicio después del ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo de 1961.
Para lograr este objetivo las fuerzas revolucionarias habían enviado a combatientes de la guerra de abril, a miembros del Comité Revolucionario Camilo Torres –Corecato- y otros revolucionarios dominicanos a entrenarse al extranjero.
Dentro de este contexto los héroes del 12 de Enero establecen contacto con el coronel Francis Caamaño y desarrollan un proceso de discusión que culmina con la creación el 17 de diciembre de 1967, de los Comandos de la Resistencia Dominicana, dirigidos por el coronel Francisco Caamaño y Amaury Germán Aristy.
Los Palmeros como también se denominó a los Héroes del 12 de Enero, tuvieron una vida consagrada a la consecución de sus ideales patrios, entregando el alma, la fuerza y la pasión de la juventud en las principales batallas sociales libradas por el pueblo dominicano después de la muerte del tirano Rafael Trujillo”.
El lunes 10 de enero de 1972 por la noche yo había regresado de Venezuela, mi primer viaje al extranjero, y me aprestaba a reanudar la asistencia a clases en la universidad. El miércoles por la mañana, atrapado por la sorpresa que envolvía al resto de los habitantes de la Capital, me detuve en la avenida Duarte con Baltazar de los Reyes entre la multitud que observaba los aviones militares que volaban en grandes círculos hacia el este. Nadie en aquel entorno sabía con exactitud lo que ocurría ni dónde. La falta de información precisa era suplementada por los rumores que circulaban profusamente.
Al releer en estos días la exhaustiva cobertura de “El Caribe” publicada el 13, el 14 y el 15 de enero de 1972 sobre los hechos ocurridos en el kilómetro 14 de Las Américas el día 12 anterior de ese mes y año, metrasladé en el recuerdo a aquella época y reflexioné sobre el sacrificio de estos jóvenes en el contexto más amplio del accionar de la izquierda.
Por cierto, a propósito de una polémica suscitada por Hamlet Hermann sobre la responsabilidad de los sucesos del 12 de enero, el diario digitalA los 7 Días informaba el 30 de enero de 2013 “La Fundación Amaury Germán Aristy refutó este miércoles en un documento público las afirmaciones hechas por Hamlet Hermann en una cronología sobre los hechos que culminaron el 12 de enero de 1972 con la muerte en combate con el ejército y la policía de Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy, Virgilio Perdomo y Ulises Cerón Polanco.
La Fundación incluye las gestiones de los familiares de los asesinados, desde el momento mismo en que supieron del cerco, para tratar de salvarles la vida, que incluyeron la visita al entonces nuncio apostólico Luciano Storero con el objetivo de crear una comisión de personalidades que solicitara un alto al fuego y una cita con Joaquín Balaguer”.
Resalta el hecho de que “los familiares de los asesinados” gestionaran en altas instancias de la sociedad el salvarles la vida a los revolucionarios sitiados, más bien a dos de ellos porque se sabe que dos habían caído en la emboscada inicial. Al parecer en ningún momento se pensó en acudir a las instancias de masas. Puede que los atribulados familiares tuvieran razón sabiendo que el grupo de los palmeros estaba desvinculado de las masas.
La mayor parte de la izquierda se había negado a asumir la derrota sufrida por las fuerzas del bloque social subalterno frente al bloque social dominante en el enfrentamiento armado de abril de 1965. Optó, en cambio, por alternativas al margen de las masas. El nombre de la organización de los palmeros permite describirlo: Comandos de la Resistencia.
También se incluye el otro sector importante de la izquierda, y tal vez el más numeroso, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), que optó por los Comandos Revolucionarios Clandestinos (CRC). Ya el Movimiento Revolucionario 14 de Junio había inmolado a su núcleo más capaz en el alzamiento tras el golpe de Estado de 1963, quedando posteriormente disperso y reducido, aunque se recuperó un poco durante la Guerra de Abril, para luego caer en el desmembramiento definitivo en 1968.
La definición de comando dice:
“Pequeño grupo de tropas de choque, destinado a hacer incursiones ofensivas en
terreno enemigo”.Así que, mientras ese “pequeño grupo de tropas de choque” era
diezmado en el kilómetro 14 decenas de miles de personas que compartíamos sus
propósitos y que podríamos haberlos asistido permanecimos durante horas
mirando al cielo en las calles de Santo Domingo. Carecíamos de una dirección
que nos diera cohesión y, consecuentemente, nos condujera a la acción. Porque,
lamentablemente éramos la masa, un ente totalmente desvinculado del
comando.Conocí brevemente a Amaury mientras ambos estudiamos en el liceo Juan Pablo Duarte, yo un curso menos. Más tarde él fue dirigente de laUnión de Estudiantes Revolucionarios (UER) junto a otro conocido mío: Ismael Perdomo (Mayelín), quien moriría en combate, todavía adolescente, a comienzos de mayo de 1965.
Gran sorpresa tuvimos quienes frecuentábamos el comedor de la UASD al leer el día 14 en El Caribe que “El brigadier Nivar Seijas también relató la manera en que la Policía dio con las personas buscadas. Dijo que desde hace 20 días se seguía a un carro modelo 1972, propiedad de César A. Félix, la misma persona que alquiló la casa en la que se supone se escondían los prófugos”. No sabíamos que Félix pertenecía al grupo al que en nuestras conversaciones nos referíamos con el código de “la gente de la estrella en el mapa”
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Tomado de www.acento.com.do
sábado, 11 de enero de 2014
IN MEMORIAN A LOS PALMEROS
“Con las estrellas en la frente”Tony Pina
La última vez que lo vieron ‘iban matando canallas con su cañón de futuro’. Entre tiros y ráfagas, coyotes y aullidos, Santo Domingo quedó presa de un sentimiento de impotencia. Ni el aliento humano, s...ólo las botas se sentían…, el miedo se hizo colectivo.
La misma madrugada se oponía a los primeros rayos del sol. Nada, ni las olas del mar Caribe se movían; sólo los gorilas. La aparatosidad militar se adueñó de los matorrales, de los farallones y hasta de los manantiales, de esas correntías soterradas cuyos cauces son cuevas que se comunican entre sí, en los kilómetros finales de sus aguas frías, antes de morir en aquel remanso de Punta Caucedo, entre las playas de Andrés y Boca Chica.
Era el 12 de enero de 1972.
César Féliz, apresado en la víspera, yacía en el piso, torturado, inconsciente, desbaratado por los golpes, tirado en una ergástula del Palacio de la Policía Nacional. Lo detectaron los ‘coyotes’, los sabuesos del inefable coronel Moncho Henríquez cuando conducía la camioneta donde transportaba, una vez a la semana, los alimentos enlatados que consumían los cuatro revolucionarios perseguidos: Amaury Germán Aristy, Bienvenido Leal Prandy, Ulises Cerón Polanco y Virgilio Pérez Perdomo.
Esa noche antes, esposado y salvajemente golpeado, murió fusilado Luis Antonio Ruiz, un aliado de la conspiración y quien tenía la responsabilidad de vigilar los alrededores de la cueva. No pudo ni siquiera dar la advertencia del peligro. Lo llamó, en la oscuridad de la noche, César Féliz, una voz conocida; y Ruiz, al oírla, sin el menor asomo de que algo raro se movía, cayó en manos de la jauría.
Mientras, desconsolada, abatida por los presagios, Sagrario Bujosa Mieses se sacudía en su cama de tormentosas pesadillas. Presentía la tragedia desde hacía dos días, cuando fue a visitar por última vez a su esposo Amaury y al resto de sus compañeros, y esa tarde discutieron la necesidad inminente de abandonar la cueva y buscar otro escondite por el temor a las sospechas de una embestida; pero para tomar la decisión había que esperar, al día siguiente, a César Féliz, y organizar la logística del desplazamiento: transporte, vigilancia y establecer el lugar del nuevo refugio. “Sabíamos que había que moverse rápido, que no debíamos perder tiempo y buscar otro refugio”, declaró la viuda días después de la barbarie consumada.
Pero llegó la celada, llegó la aciaga madrugada: Leal Prandy y Cerón Polanco no pudieron ver el sol del nuevo día, fueron los primeros en caer abatidos; uno, encima del árbol donde se subía cuando hacía el turno de centinela, y el otro, en la entrada de la cueva a la que asomó a oír las ráfagas. Disparos certeros, a distancia calculada, destruyeron ambas vidas.
De manera que dos hombres, dos hombres sólo quedaron en el interior de la cueva, porque, como ya había dicho antes Amaury, “no importa el número de armas en las manos, sino el número de estrellas en la frente”. Amaury fue valiente desde muchacho, desde que correteaba por las laderas de montañas en su natal Padre Las Casas, desde donde bajó y llegó a Santo Domingo para hacerse líder estudiantil, un revolucionario entrenado, el que se convenció que Balaguer sólo podía ser derrocado no sólo con el ‘fal de las ideologías’, sino con el fusil Fal mecánico.
“No lo busquen debajo de una cama, porque ahí no lo van a encontrar, porque yo no parí un cobarde”, se atrevió doña Manuela Aristy, la madre, a decirles a los policías, en ocasión de uno de los tantos allanamientos de que fue objeto la residencia de la familia Germán-Aristy.
En su casa de la calle Salomé Ureña, Bujosa Mieses seguía al corriente del suceso; oía la radio, oía la alcahuetería del general Neit Rafael Nivar Seijas, a la sazón jefe de la Policía: “De ahí no saldrán vivos”.
Santo Domingo se paralizó por completo. Se suspendió la docencia en la Universidad Autónoma, en las escuelas y liceos públicos; los puentes de la ciudad fueron tomados por tropas colocadas estratégicamente, a pesar de que ni siquiera sabían el por qué del zafarrancho; la gente se metió en sus casas, y sólo el miedo y la guardia se movían…
Tal vez por ese júbilo que da el miedo de los oprimidos un grupo de policías se confió de la superioridad numérica y uno a uno, en una acción temeraria, cayeron mortalmente heridos entre los matorrales y rocas que daban acceso a la cueva. Sólo entonces reparó Moncho Henríquez, sólo entonces se quitó las gafas negras Nivar Seijas, sólo entonces recularon los embebidos, la soldadesca; y los pájaros volaron de sus nidos, y los helicópteros sobrevolaron, transportando más tropas en la zona de guerra, en la zona presa ahora del miedo de las fieras.
El tránsito por Las Américas también fue obstruido; los pasajeros del aeropuerto quedaron varados por horas; ningún vehículo se movía por la autopista militarizada.
Y ya después del mediodía vinieron aviones desde Puerto Rico para con rayos Láser determinar, con vuelos rasantes, el número de hombres y las posiciones donde éstos se encontraban; y hasta entrenados agentes de la CIA tuvieron que venir en auxilio de una oficialidad militar que ya vacilaba del miedo.
El presidente Joaquín Balaguer, repuesto del ánimo perturbado de la amenaza “comunista”, satisfecho de la ‘proeza’ pero con evidente enfado derivado de la torpeza con que se condujeron sus gorilas, meses después, declaró a la prensa: “Los nervios traicionaron a muchos oficiales y soldados; el miedo, como el amor, hay que vivirlo para sentirlo” (Periódico Ultima Hora, 19 de junio de 1972). Y, en efecto, fue Balaguer, a mediados de diciembre de 1971, el que convocó a una reunión al Palacio Nacional a la jerarquía militar para que le informaran sobre el paradero de Amaury Germán Aristy: ¿Qué pueden decirme ustedes, la seguridad del país, del grupo Los Palmeros”, les espetó, y un silencio invadió el ambiente. Nadie osó responderle al mandatario hasta que éste volvió a inquirir: “¿No saben nada? Por lo que veo, ninguno de ustedes sabe nada”.
Nivar Seijas, perdido entre sus celos de mando por una rivalidad castrense que le trastornaba sus sueños, se atrevió a decir: “Excelencia, esos comunistas están bien lejos de nosotros”.
Moncho Henríquez, años después, rodeado de gallos en su traba del poblado de Guerra, refirió que Balaguer, antes de responderle a Nivar Seijas, ordenó que lo mandaran a buscar al Palacio Nacional (El Caribe, 13 de enero de 2008), y ya en presencia del gobernante éste prosiguió su inquisición; sacó del maletín que tenía recostado a su lado una fotografía donde aparecía Bienvenido Leal Prandy durante la celebración de sus bodas con una hija de un empleado de la Lotería Nacional, una ceremonia donde el administrador de la institución fungió de padrino.
¿Y éste, el de las gafas negras, quién es? ¿No es Leal Prandy? ¿Cómo fue que entró al país y ustedes no saben todavía que todos Los Palmeros están aquí?, y mientras Balaguer, molesto, hacía estas y otras preguntas comenzó a mostrarles la fotografía a todos los altos oficiales allí presentes, incluyendo al director del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), quienes no se atrevieron a hacer ningún comentario.
“Si no fuera por los gringos hace tiempo que mi gobierno hubiese sido derrocado, porque ustedes lo que están es chismeando, no están en lo que debe de estar”, regañó el presidente.
La foto había sido tomada en la casa de la urbanización El Cacique, en las inmediaciones del Centro de los Héroes, por un agente de la CIA con una cámara tipo encendedora. La CIA no confió, sino en Balaguer, mostrarla.
Moncho Henríquez reveló que fue entonces cuando Balaguer le impartió instrucciones precisas para que se pusiera en contacto con el agente de la CIA que tomó la fotografía y que lo mantuviera informado de todos los pormenores de las pesquisas hasta que dieran al traste con la ubicación y captura de Los Palmeros. “¡Y con nadie más hable sobre este tema, sólo conmigo!”, dijo el mandatario dando un manotazo sobre la mesa y disolviendo de inmediato la reunión.
Decenas de agentes encubiertos del temible Servicio Secreto fueron incorporados a una labor de zapa, y en tres semanas César Féliz era vigilado por la calle Estrelleta de Ciudad Nueva y por donde quiera que éste se movía. (Moncho Henríquez, Listín Diario, 18 de abril de 1987).
“Los tengo, Presidente”, y Moncho Henríquez explicó en detalles al mandatario dónde estaban escondidos Los Palmeros.
“Haga lo que tenga que hacer, ¡pero hágalo sin comentarlo mucho, ni siquiera en la Policía!, le habría respondido Balaguer, y un coronel sintiéndose halagado por la primera figura política, él mismo, ese mismo día, 11 de enero, impartió instrucciones a un equipo de oficiales de Operaciones Especiales de la Policía Nacional para que asumieran el control de la zona, conjuntamente con tropas del Ejército y de la Fuerza Aérea.
Y así, atrapada entre fusiles y angustias, entre chasquidos y miedos, llegó la madrugada de aquel 12 de enero de 1972…, y luego de los disparos, las bombas, los morteros para dos hombres con más valor que todos los sabuesos echados en su persecución, para dos revolucionarios que la última vez que los vi irse “iban matando canallas con su caño de futuro”.
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"Un ejército de ciervos dirigido por un leon es mucho mas temible que un ejército de leones mandado por un ciervo". Plutarco









